Mons. Arancedo y el balance de su gestión: “La Iglesia ha buscado salir y estar cerca de la gente” PDF Imprimir E-mail

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Buenos Aires (AICA) En declaraciones al programa “Caminos de Encuentro”, el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, hizo un balance de sus seis años como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), un período en el que consideró que se ha afianzado “la Iglesia en salida, la Iglesia que ha buscado salir y estar cerca de la gente, especialmente con aquellos más necesitados”.

El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, consideró que se ha afianzado “la Iglesia en salida, la Iglesia que ha buscado salir y estar cerca de la gente, especialmente con aquellos más necesitados”, al hacer un balance de sus seis años como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

En una entrevista al programa “Caminos de Encuentro”, que se emite los martes por Radio María, el prelado -que dejará el cargo tras la asamblea plenaria electiva de la semana próxima- habló de las luces y sombras que se han dado en la Iglesia en los últimos años.

“Caminamos hacia una Iglesia dialogal, presente y que busque testimoniar lo que es. No una cercanía política, no corresponde. Una Iglesia libre, servidora, testimonial, eso es lo que buscamos”, destacó.

El arzobispo santafesino reconoció que “no siempre lo hemos logrado y hemos recibido críticas” y se refirió a los casos de abusos perpetrados por clérigos, a los que definió como “manchas que duelen” dentro de la Iglesia.

“Nos duele el problema de la droga y la pobreza, lo hemos denunciado permanentemente”, recordó, y agregó: “Hemos dados cifras –a través de la UCA- que pueden molestar” a los gobiernos.

Monseñor Arancedo dijo que “hay una cercanía” con el papa Francisco, al señalar que fue su vicepresidente cuando Jorge Bergoglio era presidente de la CEA. “Hay una relación muy cercana. Cuando nos encontramos, es un diálogo de conocidos, es una charla afectiva. Se da en un plano que no debería ser en lo protocolar”, describió.

“Podemos decir que fueron seis años de trabajo, de cercanía y presencia de la Iglesia a nivel social, a través de Pastoral Social, a través incluso de la Comisión Ejecutiva, sea con el anterior gobierno y con el actual. La Iglesia no está pegada, no es oficialista ni tampoco opositora”.

“Entre la Iglesia y el Estado hay una autonomía, de respeto, de libertad, una colaboración. En el marco del Concilio Vaticano II hemos trabajado con autonomía, con libertad y colaboración, en temas como drogadependencia, pobreza…”, concluyó.