09 de diciembre de 2017 - Preparar el camino del Señor PDF Imprimir E-mail

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PREPARAR EL CAMINO DEL SEÑOR

En Navidad celebramos la llegada del Señor que fue preparada a lo largo del Antiguo Testamento y anunciada como inminente por san Juan Bautista, como lo había expresado el profeta Isaías: “Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepárate el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos” (Mc. 1, 1-3). Si bien el centro de Navidad es la figura del Mesías que está por llegar, la presencia del Bautista cobra un relieve particular en esta etapa de la historia de la Salvación. De él, el mismo Jesús nos dice: “Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan Bautista” (Mt. 11, 11). A él le ha tocado señalar el momento de su llegada.

Hay una espiritualidad que surge de la persona y la misión del Bautista que es propia de la fe cristiana. Preparar el camino del Señor significa disponer nuestro corazón a un encuentro, es estar dispuestos a recibirlo. A esto se opone esa actitud de suficiencia de quien no necesita de nada, que cree tenerlo todo y se va cerrando a toda posibilidad de lo nuevo y que exija un cambio. Preparar el camino del Señor necesita, por ello, de una actitud de humildad, que busca la verdad, el bien y el amor. Esta es la primera tarea que en el Adviento debemos asumir, preparar nuestro corazón para recibirlo al Señor. Aquí es útil hacer un sincero examen de conciencia que nos permita ver y descubrir nuestras durezas, egoísmos, rencores que nos van encerrando y justificando, ello nos impide esa apertura necesaria para el encuentro.

Tenemos, además, una responsabilidad de preparar el camino al Señor para nuestros hermanos. Él llega a todos, pero diría que necesita de nuestra presencia, palabra y testimonio para allanarle el camino. ¡Qué triste cuando un cristiano es un obstáculo para el encuentro con el Señor! Adviento es un tiempo muy rico para vivir la fe con espíritu misionero. Cada uno de nosotros tiene un espacio familiar, social y de relaciones que son el campo propicio para disponer el camino de ese encuentro con el Señor. No tenemos que pensar en grandes misiones, sí, como el Bautista, sabernos enviados para preparar y anunciar la llegada del Señor. No lleguemos solos a Navidad, tengamos un gesto, una palabra que allane el camino y despierte en ellos la inquietud por lo que vamos a celebrar.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

Última actualización el Jueves, 14 de Diciembre de 2017 09:00