30 de septiembre de 2017 - Arrepentimiento y cambio de vida PDF Imprimir E-mail

Compartir

ARREPENTIMIENTO Y CAMBIO DE VIDA

Un signo del arrepentimiento es el cambio de vida. Esto lo vemos en el evangelio de este domingo, en el que Jesús va a concluir con una frase que nos puede llamar la atención. Luego de haber hablado de la actitud de esos dos hijos, donde el primero dice que sí a una tarea que se le encarga y luego no va, y la del otro que al principio se niega pero finalmente hace lo que se le pide. Hubo un cambio de actitud en ellos que insinúa un cambio de vida. Así lo vemos en la frase con la que concluye: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios” (Mt. 21, 31). Lo que marca lo nuevo es el arrepentimiento, que abre un camino que permite el cambio de vida.

Es llamativo el ejemplo que nos propone, diría que Jesús no mira tanto el pasado como el futuro, lo que uno está dispuesto a hacer. Los publicanos y las prostitutas no tienen un pasado bueno que presentar pero si la posibilidad de un cambio de vida que los hace merecedores del Reino. Para Jesús no es importante el “curriculum vitae”, lo que hicimos, sino más bien lo que estamos dispuestos a hacer. Pensemos que esto se los dice a sus discípulos, a aquellos que lo siguen y que podrían, por ello, pensar que tiene el futuro asegurado. Sin embargo, la propuesta de Jesús no es decirnos que nos quedemos tranquilos con lo que ya hicimos, el pasado tiene su valor pero nos es garantía absoluta, no compramos con el pasado el futuro que siempre es pregunta y desafío. El arrepentimiento se nos presenta como inicio y camino de lo nuevo.

Esta actitud implica una vida de humildad y capacidad para revisar nuestro comportamiento y compromisos asumidos; es acostumbrarnos a hacer un examen de conciencia, que no es gusto por revolver el pasado sino el deseo de mantener vivo el nivel de nuestros ideales con las exigencias de cambio que ello conlleva. El valor del cambio, por otra parte, dice referencia a un mundo de valores y no simplemente al cambio por el cambio, que terminamos haciendo de nuestra vida una suerte de zapping” continuado, que no conoce la seriedad y la responsabilidad de la palabra dada como el compromiso con las personas y circunstancias que hemos asumido. A esto nos invita el Evangelio.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz