21 de octubre de 2017 - El derecho y el límite de la autoridad PDF Imprimir E-mail

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EL DERECHO Y EL LÍMITE DE LA AUTORIDAD

El evangelio de este domingo nos presenta aquella maliciosa pregunta de los fariseos a Jesús sobre el derecho del César y la respuesta de Jesús: “Maestro… Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? Pero Jesús conociendo su malicia les dice: Muéstrenme la moneda con que pagan los impuestos. Y les preguntó: ¿De quién es esta figura y esta inscripción? Le respondieron del César. Jesús les dijo: Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” (Mt. 22, 15-22). El Señor no acepta entrar en el juego malicioso de la pregunta, que buscaba enfrentarlo sea con el pueblo o con la autoridad.

Me parece oportuna la nota de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios a este texto, que lo asumo y se los comunico: “Dad al César… Esta contundente respuesta de Jesús, dice, reconoce la autoridad del César, pero al mismo tiempo le pone un límite: por encima de toda autoridad humana está la soberanía de Dios, a la que también el emperador está sometido. Este tiene derecho a reclamar los recursos indispensables para ejercer un buen gobierno. Pero cuando abusa de su poder y se excede en sus reclamos, atenta contra los derechos de Dios y es responsabilidad de todos hacer que prevalezca la voluntad divina, que se opone por principio al empleo de la violencia” (nota al versículo 21).

Es importante señalar que atentar contra los derechos de Dios no es solo no reconocerlo, es también atentar contra su obra creadora, que tiene en el hombre su cumbre y el sello de su dignidad. Este es un límite a toda autoridad. El respeto a los derechos de Dios es la garantía de la creación y de la dignidad del hombre. Cuando la autoridad, el Estado, se considera sujeto y dador de los derechos del hombre, está ocupando un lugar indebido. El Estado no es Dios. Es el hombre, creado a imagen de Dios, el sujeto de los derechos humanos al que la autoridad debe cuidar y servir. Recordemos las sabias palabras del Preámbulo de la Constitución cuando nos hablan de: “Dios como fuente de toda razón y justicia”. Dios no es un agregado, es la garantía del hombre y de la creación. El pecado de esta época es el pecado contra Dios Creador.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz