25 de noviembre de 2017 - Solemnidad de Cristo Rey PDF Imprimir E-mail

Compartir

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

Con la Solemnidad de Cristo Rey concluimos el año litúrgico y nos preparamos para iniciar el Adviento. El Reinado de Jesucristo tiene su ley en el amor y su expresión en el servicio a los más humildes y necesitados. Es el mismo Jesús quien quiso identificarse con ellos para mostrarnos el camino dónde encontrarlo y servirlo. Cuando los discípulos le preguntan: ¿dónde te vimos, Señor?, le respuesta de Jesús es clara: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt. 25, 31-46). Para comprender estas palabras necesitamos un corazón abierto que es el camino de la fe, que nos permitirá ver su significado y ordenar nuestra vida en el seguimiento de Jesús. El Evangelio no es un libro más, es un acontecimiento de encuentro con él.

Es importante afirmar que el Reino de Dios no es algo futuro al que esperamos llegar un día, sino algo actual. Es decir, hoy estoy llamado a vivir y a ser parte de este reinado de Jesucristo en mi mundo concreto, en mis relaciones. La vida cristiana, que tiene su fuente y modelo en Jesucristo, nos compromete a hacer de este mundo una realidad nueva inspirada en los valores del Reino. El primer ámbito de realización de este Reino está en el interior de cada uno de nosotros; esto nos habla de conversión y de una vida nueva, a la que deberíamos sentirnos llamados como a una vocación que surge del llamado y el encuentro con Cristo. Sabemos que esta batalla interior no es fácil, pero es el camino que nos presenta el Evangelio para iniciar un camino de conversión y transformación social.

Como vemos, el Reino de Dios no es el llamado a una paz interior que me aísla y preserva, sino el compromiso con su mensaje para hacerlo realidad en el mundo. El Reino de Dios necesita de testigos y servidores transparentes de la verdad que predican. Jesucristo realizó su obra redentora con el triunfo de su Pascua, y plantó la semilla de este Reino al cual nos invita para ser los protagonistas de un: “Reino de la verdad y la vida, Reino de la santidad y la gracia, Reino de justicia, del amor y la paz”, como dice la liturgia del día. Este Reinado de Dios no es una utopía sino una realidad que tiene sus raíces en la persona de Jesucristo, como él mismo le respondió a Pilatos: “Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz” (Jn. 18, 37). Celebremos con alegría y compromiso la Fiesta de Cristo Rey.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz