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Mensaje de Navidad 2015 PDF Imprimir E-mail

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Mons.Arancedo50Los invito a acercarnos a la humildad del pesebre para contemplar la expresión del amor y la misericordia de Dios, que “tanto nos amó que nos entregó a su Hijo” (Jn. 3, 16). Ante la presencia del Niño de Belén nos descubrimos hijos y destinatarios de este amor de Dios, pero también hermanos entre nosotros. Quiero compartir con ustedes la riqueza de este mensaje para renovar nuestra fe y recrear nuestros vínculos de fraternidad.

En Navidad celebramos la fiesta del sí de Dios al hombre. Él viene a nosotros en Jesucristo, pero respeta nuestra libertad: “Yo estoy junto a la puerta, nos dice, y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos” (Ap. 3, 20). Dios es fuente de vida y comunión, de paz y esperanza. ¡Que podamos, Señor, ante la contemplación del pesebre abrirte las puertas de nuestro corazón!

En Navidad recibimos el don de la paz como un bien que nos compromete y desafía. La paz es posible, es su mensaje, pero necesita de todos. ¡Que sepamos, Señor, ser instrumentos de tu paz en este mundo herido por el odio, la inequidad y la violencia!

En Navidad participamos del nacimiento de una esperanza que nos abre el camino hacia un mundo nuevo. La esperanza no es el alegre esperar de que las cosas cambien, sino el compromiso con el presente para que ello sea posible. Ella es la virtud del peregrino, del que está en camino. ¡Qué necesario que aprendamos a caminar juntos desde nuestras diversidades en un marco de amistad social, para crecer en una sociedad de hermanos, que se exprese en el dialogo y el respeto, el amor y la solidaridad!

Queridos hermanos, desde nuestra iglesia santafesina, unidos a todo el pueblo argentino los invito a elevar juntos frente al pesebre la Oración que nos acompañó durante estos años: “Queremos ser Nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios, para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda. Amén.

Mons. JOSÉ MARÍA ARANCEDO
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

 
Saludo de Navidad 2015 PDF Imprimir E-mail

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Mons. José María Arancedo - Sínodo de la Familia PDF Imprimir E-mail

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Mons. José María Arancedo, Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, comenta su experiencia como participante del Sínodo de la Familia 2015 y realiza una valoración de algunos temas abordados en el mismo.
 
La familia como escuela de vida y expresión de amor PDF Imprimir E-mail

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Mons.Arancedo54La familia como escuela de vida y expresión de amor” al centro de la reflexión en el Sínodo de los Obispos, así lo explica a Radio Vaticano el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo. La entrevista fue realizada por el jesuita Guillermo Ortiz.
“En primer lugar lo que tenemos que valorar, y que fue de alguna manera una intuición del Papa Francisco, es un sínodo sobre la familia. Esa es la primera buena noticia. En un mundo que hay tantos temas, problemas diversos, desde refugiados hasta problemas de guerras, poner a la familia como un tema central y hacer dos momentos del Sínodo significa que hay una gran sabiduría -yo diría- que saber que el centro de muchos problemas, a veces se nos olvida”.
“La Iglesia ha querido poner en la mesa principal de la reflexión la familia como escuela de vida, como expresión de amor, de vida, el lugar donde aprendemos las primeras relaciones fundantes de la vida, fraternidad, paternidad, filiación, donde se empieza a socializar el chico”.
“Como todo Sínodo tiene su camino, tres semanas, con tres capítulos, estamos en la última que son reflexiones más puntuales y que en eso puede haber diversidad, somos obispos de todo el mundo, por lo tanto es normal. Lo que yo tengo que rescatar -y no es para quedar bien con mis hermanos- es el clima de confianza, de libertad, de hablar sinceramente, a veces con posturas que pueden ser diversas, pero no en fracciones, puede ser si, que hay personas que piensan de una manera, pero creo que en esto el camino sinodal es caminar juntos, reflexionar y también saber que actúa en nosotros el Espíritu Santo…”.
“Por otra parte, el Sínodo no tiene que terminar con un documento, son proposiciones al Santo Padre para que él vea lo que la Iglesia hoy piensa acerca de la familia, los pastores, para que él con esos elementos pueda, si le parece conveniente, hacer una exhortación apostólica a toda la comunidad cristiana”.

Para Radio Vaticano, MTC.

 
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