La Jornada Social reflexionó sobre los desafíos de nuestro tiempo

Bajo el lema “Magnífica Humanidad: más allá del algoritmo”, el encuentro reunió una convocatoria abierta al diálogo sobre la dignidad humana, el bien común, el futuro del trabajo y los desafíos de las nuevas tecnologías.
El sábado 26 de septiembre se realizó una nueva edición de la Jornada Social Santafesina en el Auditorio de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en la ciudad de Santa Fe. Bajo el lema “Magnífica Humanidad: más allá del algoritmo”, la propuesta convocó a reflexionar sobre las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas actuales, con la dignidad de las personas y el bien común como ejes centrales.
La jornada fue impulsada por el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor Sergio Alfredo Fenoy, el obispo auxiliar, monseñor Matías Vecino, y el Equipo Arquidiocesano de Pastoral Social. El encuentro propuso un espacio de diálogo y construcción colectiva entre personas provenientes de distintos ámbitos de la vida social, comunitaria, sindical, educativa, empresarial, política, pastoral e institucional.
La iniciativa dio continuidad al camino iniciado en 2023 con el Pacto Social para abrazar al pueblo que sufre, que reunió a diferentes actores de la sociedad santafesina en torno a problemáticas como la pobreza, el hambre, la educación, la seguridad, el trabajo digno y el cuidado de las infancias y juventudes.
La dignidad humana frente a los nuevos desafíos
Como resultado del encuentro, se elaboró una declaración que reafirma la dignidad de cada persona como principio fundamental para orientar las decisiones sociales, políticas, económicas y tecnológicas.
El documento identifica entre los principales desafíos actuales el hambre, la precariedad laboral, la exclusión educativa, los consumos problemáticos, la violencia, la crisis de confianza y el deterioro ambiental. Frente a estas problemáticas, destaca la necesidad de fortalecer las redes comunitarias de cuidado, promover la participación ciudadana y construir respuestas integrales.
Otro de los ejes abordados fue el futuro del trabajo. La declaración sostiene la importancia de garantizar remuneraciones justas, condiciones laborales seguras, protección social y oportunidades de formación, especialmente frente a los cambios económicos y tecnológicos.
Asimismo, dedica un apartado a la inteligencia artificial y su impacto en la vida cotidiana. Allí plantea que estas herramientas deben permanecer bajo conducción humana y al servicio de las personas. También destaca el papel de las universidades y las instituciones educativas en la promoción del pensamiento crítico, la alfabetización digital y el uso responsable de las nuevas tecnologías.
Organizar la esperanza
La declaración final recupera la importancia del compromiso colectivo para transformar la realidad y evitar que los espacios de diálogo queden solamente en expresiones de buenas intenciones.
En este sentido, convoca a fortalecer la participación de los barrios, las escuelas, las universidades, los sindicatos, las empresas, los medios de comunicación y las instituciones públicas y religiosas.
“Renovamos el compromiso de construir una sociedad en la que nadie quede afuera y en la que la técnica esté al servicio de una vida digna para todos”, expresa el documento, que concluye con un llamado a organizar la esperanza a través de acciones concretas.




