El sábado 26 de septiembre, de 9 a 14 hs, se realizará una nueva edición de la Jornada Social Santafesina en el Auditorio de ATE, San Luis 2854, ciudad de Santa Fe. Bajo el lema “Magnífica Humanidad: más allá del algoritmo”, la propuesta invita a reflexionar sobre los desafíos de nuestro tiempo y a construir respuestas concretas poniendo siempre a la persona en el centro. La participación es abierta y gratuita, con inscripción previa.
Mons. Sergio Alfredo Fenoy, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, y Mons. Matías Vecino, obispo auxiliar, junto al Equipo Arquidiocesano de Pastoral Social, invitan a participar de este espacio de encuentro, diálogo, reflexión y construcción colectiva que convoca a personas provenientes de distintos ámbitos de la vida social, comunitaria, sindical, educativa, empresarial, política, pastoral e institucional.
La edición 2026 se desarrollará bajo el lema “Magnífica Humanidad: más allá del algoritmo”, proponiendo una reflexión sobre las profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas que atraviesan nuestra vida cotidiana y sobre el modo en que queremos habitar este tiempo.
En un contexto marcado por el avance acelerado de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y los cambios en las formas de trabajar, educarnos, vincularnos y participar en nuestras comunidades, la Jornada busca abrir una conversación que permita analizar el presente para construir un futuro mejor, colocando a la dignidad humana y al bien común en el centro de las decisiones.
Este encuentro se inscribe en un camino que la Iglesia santafesina viene recorriendo junto a numerosos actores de la sociedad civil. El Pacto Social para abrazar al pueblo que sufre, impulsado en 2023, y las posteriores Jornadas Sociales permitieron generar espacios de escucha, reconocimiento y compromiso frente a los principales desafíos de nuestra comunidad.
La propuesta será también una oportunidad para pensar juntos sobre el futuro del trabajo, la política para el bien común y la vida en comunidad, compartiendo experiencias, perspectivas e iniciativas que permitan responder a los desafíos actuales desde cada organización, institución y ámbito de participación.
La invitación es a que cada participante pueda llevarse del encuentro nuevas preguntas, vínculos e ideas, pero especialmente la motivación para transformar la realidad a través de las acciones concretas de cada día.
Sumate a pensar, encontrarnos y construir juntos una sociedad que, aun en medio de la revolución tecnológica, siga poniendo a las personas en el centro.
El Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Mons. Sergio Fenoy, y el Obispo Auxiliar Mons. Matías Vecino, brindaron un mensaje a todos los fieles de la Arquidiócesis, tras el anuncio oficial de la próxima visita del papa León XVI al suelo argentino.
Confirmando los fuertes rumores que circulaban sobre una posible visita del Papa, el miércoles 5 de agosto la Nunciatura Apostólica emitió un comunicado oficial en el que anuncia que el Santo Padre “realizará un viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre, aceptando la invitación de los respectivos Jefes de Estado y de las Autoridades eclesiásticas de esos países”. Si bien aún no se conoce el programa del viaje en detalle, se anuncia que visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján entre el 8 y el 11 de noviembre.
Al momento de la esperada noticia, nuestros obispos se encontraban en la casa de Retiro Santa Catalina, en Esperanza, en medio de unas jornadas anuales de formación permanente del clero, a las que se incorporaron también agentes pastorales.
“Al confirmar su visita el Papa nos regala su presencia”, aseguró Fenoy, y añadió: “Y cuando llega una visita hay que prepararse. Nos alegramos y nos disponemos a encontrarnos con él de distintas maneras pero, sobre todo, a escuchar su palabra.Trae un mensaje a cada país, un mensaje de esperanza y de paz que tenemos que escuchar especialmente los argentinos”.
Por su parte, Mons. Vecino animó a rezar la oración preparatoria del viaje, “para pedir al Señor que nuestro corazón se abra lo más posible, que seamos permeables a ese mensaje”.
Bajo el lema ¡Gracias Madre, porque tu amor nos abraza a todos!, más de 180.000 peregrinos, de más de 30 localidades, visitaron el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz.
Desde muy temprano el sábado, y hasta la última celebración eucarísticas del domingo, niños, jóvenes, familias, enfermos y discapacitados… llegaron a visitar a la Madre llevando con ellos sus ofrendas, sus pedidos, sus agradecimientos, sus promesas. Como ocurre cada año, esta edición de la Peregrinación a Guadalupe, la 127°, no fue la excepción. El pueblo de Dios peregrinó para visitar a su Madre.
El sábado por la mañana fue el momento para los miles de niños y niñas de la catequesis, que llegaron hasta la basílica a llevar sus ofrendas. Por la tarde la misa por las personas enfermas y discapacitadas congregó también a cientos de peregrinos. Más tarde fue el momento para la Pastoral Carcelaria, la Familiar y de la Vida, para cerrar con la ofrenda juvenil.
Ya el domingo, a la tradicional misa de los peregrinos, continuó la de las vocaciones, para llegar a la celebración central, con la bajada de la Virgen desde el camarín, la procesión por el barrio y la misa presidida por monseñor Sergio Fenoy.
“En Guadalupe, cada peregrino dejó algo de sí… y se llevó una bendición que no se explica, se siente, y seguramente irá fecundando la semilla del amor que cada uno se llevó su corazón, después de haber celebrado la fiesta de la Madre. Seguramente, aparecerán los frutos de la alegría para superar las tristezas, frutos de fortaleza para hacer frente a las dificultades y frutos de esperanza para tener horizontes diocesanos que nos ayuden a seguir fieles en el seguimiento de Jesús”, expresó el párroco Marcelo Blanche.
Durante todo el fin de semana, Cáritas recibió las donaciones de los peregrinos en alimentos no perecederos para compartir con las personas más necesitadas de las comunidades de la arquidiócesis. Asimismo, más de 300 personas participaron como voluntarios, servidores y colaboradores, ya sea de la comunidad guadalupana, como así también de Cruz Roja, servicios de ambulancia 107, COBEM, SEM, Bomberos Voluntarios, Protección Civil, Colegio de Podólogos y de la Municipalidad de Santa Fe.
Video de la homilía de monseñor Sergio Fenoy
Desgrabación de la homilía.
Por Providencia de Dios, podemos celebrar a nuestra Patrona, siempre, en el tiempo de la alegría, de la santa alegría, el tiempo de la Pascua. Siete semanas, que son una sola, un solo domingo, decían los antiguos. El gran domingo. Por eso los evangelios que siempre compartimos, son tan hermosos.
Particularmente este, creo que nos sentimos como involucrados en la lectura. Al lado de Cleofás hay un discípulo sin nombre, para que nosotros pongamos el nuestro. Para que sintamos que estamos ahí. Para que sepamos que también nosotros hemos pasado o vamos a pasar por los momentos que esos discípulos tendrán que vivir la tarde de Pascua.
Así que, imaginemos que estamos ahí, y mientras compartimos el texto preguntémonos: ¿dónde estoy?, ¿cómo estoy?, ¿qué hago?, ¿qué puedo hacer?
Hay como tres momentos. El primero es la fuga, la huida. Los discípulos están en Jerusalén, ellos los dejan, y con un paso que no es un paseo precisamente, sino un paso cansado, triste -con el rostro oscuro dice el evangelio-, arrastrando la muerte dejan Jerusalén y van hacia su pueblo.
Llevan la muerte en el corazón, la muerte de Jesús. Quieren separarse del crucificado. Porque lo querían, y mucho, y por eso hablan todo el camino sobre Él y no pueden creer que haya terminado como un criminal. Y seguramente que en esa discusión están buscando el culpable, ¿quién fue?, ¿cómo fue?,¿cómo Dios permitió esto?, ¿cómo no hizo nada?, ¿quién habrá sido?
No es solamente la muerte de Jesús, es el final de sus sueños, de sus ilusiones. Es la muerte de una imagen de Dios, que tenían, que tenemos… muy pegada en el fondo del corazón: el Dios omnipotente de la fuerza y del dominio. Todo eso lo va mascullando en el camino.
Podemos sentirnos nosotros también ahí, cuando abandonamos las comunidades, cuando la Iglesia nos escandaliza y nos hiere, cuando esperamos de Dios lo que no nos da, cuando nos cansamos de pedir. Cada uno puede poner su discurso; su discurso de dolor, de desazón.
Inútilmente quieren separarse. No lo van a lograr. No lo hubieran logrado. Porque, aunque se van, Jesús es el tema de conversación. Así como San Carlos de Jesús decía, una vez que encontré a Cristo me di cuenta que no podía, sino vivir para Él, estos discípulos van a tener que decir o podrían haber dicho, aunque nos alejamos nuestra vida ya no va a ser la misma. Una vez que lo hemos conocido, aunque fracasó, aunque nos desilusionó, ya no podemos volver a lo de antes. Es mentira que pueden volver.
Nadie que se ha encontrado con una página del Evangelio o con Jesús haciendo alguna experiencia en su vida, es el mismo. Nadie, no nos engañemos. Después de Jesús, nadie queda igual.
El segundo momento es el encuentro. Jesús estaba con ellos, pero ellos no lo veían. Jesús resucitado siempre está. Desde que resucita siempre está con nosotros. No juega a las escondidas de aparecer y desaparecer, de ir y venir; siempre está con nosotros. No siempre lo vemos. Ahí está Él. Y ese paso de muerte tendrá que ser paso con otro, ya son tres.
El Señor le irá contagiando su propio paso. Pero lo hace como siempre, como maestro. Entonces lo primero que hace…, los quiere escuchar. Los quiere escuchar. Quiere que les cuenten qué les pasa, los hace dialogar, los hace descargar. Que ellos cuentan su historia, su interpretación. Jesús le da la interpretación desde la palabra que ilumina y da sentido.
Y esto nos dice también que nuestra propia historia tendrá la interpretación de la palabra que utilicemos, o de la que nos sirvamos se la de. Si es la palabra del egoísmo, la palabra del mundo, la palabra de la vanidad, del individualismo; contaremos una historia. Si es la palabra de Dios, será otra la historia. La palabra que elijamos interpretará nuestra vida.
Es Buen Pastor que sale a buscar la oveja que se perdió. Es el Dios que ama primero, que no espera que alguien se pierda para después ir a buscarlo. Él se adelanta en el camino del extravío; y creo que también planea alguna trampita para que cuando nos vamos, caigamos en esa trampa, caigamos en sus brazos.
Es Dios de las mil emboscadas. Sabe cómo ponernos emboscadas para cuando nos queremos ir, y al darle la espalda, volvamos a caer en sus manos y en su corazón.
Por último, es el regreso. En el encuentro los discípulos tendrán que tomar el paso de Jesús y del rostro oscuro pasarán al corazón que arde. El corazón que siente las respuestas que estaban buscando. El corazón que se siente seguro, porque se siente amado. El corazón que ha alcanzado lo que buscaban.
Y el regreso. Que no sé si sería una carrera, si volverían corriendo… Pero si volverían con ganas de volver. Es el paso del deseo, del que tiene ganas de volver, del que se fue pero no esperaba la hora de encontrar alguna excusa, algún motivo para volver. El Señor que está presente no siempre se hace visible. Y ellos entonces, al encontrarse con ese peregrino, hacen la primera oración de la comunidad cristiana; la más bonita que podamos imaginar. Después de esa oración no vale la pena pensar en otras: «Señor quédate con nosotros».
¿Podemos pensar en algo más que le podemos pedir a Jesús? ¿Como Iglesia; cada uno de nosotros como familia? ¿Podemos pedirle otra cosa? ¿Hay algo más grande que decirle, quedate Señor? Quedate con nosotros.
Hace un gesto Jesús con el pan. Últimamente, será la Eucaristía, porque todo el relato es como el domingo: la palabra, la Eucaristía, el regreso es la misión. Últimamente será la eucaristía, pero, antes que nada, Jesús al tomar el pan les está diciendo «Yo soy este pan». Lo parte y lo da. «Yo soy la vida donada. Yo soy la vida donada»
En ese gesto descubren que Él está y lo ven. Las dos cosas, en el gesto aquel que estaba y no se veía, se descubre. En el gesto de amor. Ningún gesto de amor se pierde. La muerte no puede con ningún gesto de amor; no prevalece. Será la vida la que venza en cada gesto de amor. Y vuelven a compartir porque saben que, así como se fueron decepcionados, necesitan fe y alegría; y la fe y la alegría crece cuando la compartimos.
Tres momentos. Ahí está nuestra vida. Nuestro camino con Jesús, el camino de la Pascua, el que tenemos que recorrer de aquí hasta la eternidad.
Pensando en María, a quien celebramos hoy. Cuando esta tarde la bajábamos de su camarín, e iba mirando las escaleras para no caerme, pensaba: por estas escaleras subieron tantos miles de santafesinos. Muchos, este fin de semana. En esta fiesta. Tantos antes… Cuántos de ellos habrán sido discípulos de Cleofás, discípulos de estos cristianos, desconsolados, abatidos, tristes, pesimistas.
Cuánto camino llevando muerte para arriba. Y que hermoso que sea Ella la que baje como para deshacer ese camino triste con la presencia de su Hijo. Porque cuando lo encontramos, el brillo que Ella tiene no es propio. María no brilla por sí misma, refleja la belleza de Jesús. Por eso cuando bajaba y salía al encuentro, y recorrió estas calles y ustedes la saludaban, la aplaudían era el momento del encuentro. No tiene otra cosa para darnos que a Jesús.
Y por último el gesto, el gesto de amor que hace que descubramos que Jesús está vivo siempre al lado mío. Aunque no siempre lo vea. Siempre presente, aunque no visible. Este año quisimos regalarle un gesto a María, que estoy seguro era muy de ella. Como lo hizo en el nacimiento de su Hijo. Como lo hizo en la visitación. Como lo habrá hecho muchísimas veces en la comunidad el día de Pentecostés. Como lo hizo con su Hijo en el camino de la cruz: un abrazo. Un abrazo.
Toda la gente que ha venido a su santuario le ha agradecido que nos abrace. Ha agradecido un gesto de amor. Lo han sentido y a través de ese gesto no volvieron igual. Nadie queda igual después de Jesús. Nadie vuelve igual después de encontrarse con ella. Y mucho más si nos regala un gesto de amor tan humano, tan de Madre, tan cariñoso, de tanta ternura.
Queridos peregrinos, gracias por esta fiesta, por realizar una vez más esta peregrinación. Gracias a todos los que han servido, a los peregrinos, a todos los agentes pastorales de la basílica, a los sacerdotes que han confesado, a los diáconos y seminaristas que han bendecido, a todos los que hicieron gestos de amor para decir: Él está en medio nuestro, para decir aquí está Ella y está Él.
Gracias por esta fiesta y nos deseamos mutuamente que en el saludo de paz, que nos daremos en la misa, María esté recorriendo cada lugarcito de esta plaza. En los brazos del que lo da, en el corazón del que lo recibe, y que se lleven a su casa su abrazo y su bendición.
“Pienso en una sana política, capaz de reformar las instituciones,
coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas,
que permitan superar presiones e inercias viciosas.”
Fratelli Tutti n.º 160
Santa Fe, 12 de septiembre de 2025
Mensaje final · Reforma constitucional de la provincia de Santa Fe
Hemos finalizado un camino que como Iglesia hemos recorrido con compromiso desde fines del año pasado. Desde antes del dictado de la Ley de Necesidad de Reforma, acompañamos este proceso con espíritu de diálogo, escucha y participación activa, ofreciendo nuestra palabra desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.
Hoy, en ocasión del acto oficial de jura de la nueva Constitución Provincial, que marca el cierre de este proceso y la apertura a una nueva etapa, queremos compartir algunas reflexiones. Valoramos especialmente la redacción final del artículo 3, que expresa:
“La Provincia asegura la distinción entre el Estado y el orden religioso y no establece religión oficial. La relación entre el Estado, la Iglesia Católica, las iglesias y los cultos legalmente reconocidos se rige por los principios de autonomía, igualdad, no discriminación, cooperación y neutralidad.”
Esta formulación recoge con claridad varios de los aportes que hemos manifestado como Iglesia. Apreciamos la mención expresa a la Iglesia Católica; representa un gesto de madurez democrática, de reconocimiento institucional y de respeto por una historia compartida con el pueblo santafesino.
El Concilio Vaticano II (1962-1965) afirma con fuerza que “en virtud de la dignidad humana de toda persona, nadie debe ser obligado ni impedido de manifestar sus convicciones en materia de fe” (Dignitatis Humanae, 2).
Los Papas Benedicto XVI y Francisco hablan de «la colaboración constante entre las autoridades civiles y eclesiásticas para el bien de toda la colectividad, permaneciendo cada uno dentro de los límites de sus propias competencias y espacio» y afirman que una sana laicidad «significa mantener la distancia necesaria, la clara distinción y la colaboración indispensable entre la política y la religión […]» (Francisco, 2024)
El Papa Francisco, en su viaje a Córcega expresaba “la necesidad de desarrollar un concepto de laicidad que no sea estático y rígido, sino evolutivo y dinámico, capaz de adaptarse a situaciones diversas o inesperadas, y de promover la colaboración constante entre las autoridades civiles y eclesiásticas para el bien de toda la colectividad, permaneciendo cada uno dentro de los límites de sus propias competencias y espacio”
Desde esta perspectiva, observamos en este artículo una expresión equilibrada, actual y fiel al espíritu de diálogo, autonomía y cooperación que como Iglesia promovemos con las instituciones del Estado. Valoramos que la Constitución visibiliza el lugar que la fe y sus expresiones han tenido, y tienen, en la vida de las comunidades, incluyendo en este sentido lo establecido en el -no modificado- artículo 18 de la nueva carta magna provincial.
Durante este camino, como Iglesia también hemos presentado aportes en tres ejes fundamentales: ecología integral, vida y dignidad humana y organización política. Reconocemos con esperanza que algunos de estos temas han encontrado eco en el texto aprobado: el derecho al agua, al ambiente, los derechos digitales, aspectos de educación, el fortalecimiento del sistema democrático, reconocimiento a pueblos originarios, derechos de personas con discapacidad y medidas de acción positiva para sectores históricamente vulnerados, entre otros.
Valoramos profundamente la presencia activa de tantos fieles católicos, cuyos aportes y voces fueron escuchados. Esa participación, plural y respetuosa, también expresa el camino sinodal que, como Iglesia, estamos llamados a recorrer: caminar juntos, discerniendo con el pueblo, en diálogo con todos.
Estamos convencidos de que fue muy oportuna la apertura a la sociedad civil para la presentación de proyectos y la participación en audiencias públicas. Estos espacios fortalecieron el proceso y enriquecieron el debate con la voz plural del pueblo. Aproximadamente 700 proyectos fueron presentados por personas e instituciones de distintos sectores, reflejando el compromiso democrático y el deseo profundo de aportar al bien común.
Sabemos del esfuerzo y la responsabilidad que implicó llevar adelante esta noble tarea para quienes recibieron del pueblo el mandato de concretar la reforma constitucional. También para sus equipos, asesores, familias y seres queridos, este ha sido un camino exigente y valioso. Hacemos extensivo nuestro reconocimiento a quienes trabajan en la Legislatura provincial y a equipos periodísticos que han acompañado este proceso, cuyo compromiso cotidiano ha sido fundamental. A ustedes, nuestro saludo fraterno y agradecido.
Recordamos con afecto a la convencional electa Alejandra “Locomotora” Oliveras. Su vida fue testimonio de fortaleza y esperanza, aún en medio de las adversidades. Nuestra oración por su eterno descanso, y reiteramos nuestras condolencias a su familia y amistades.
Empieza en nuestra amada Provincia de Santa Fe un nuevo capítulo institucional, una oportunidad para seguir construyendo una sociedad más justa, fraterna y participativa. Comienza ahora el tiempo de la entrada en vigencia de este nuevo texto, sancionar nueva normativa, organizar y reorganizar estructuras y abrir caminos concretos que hagan vida el texto aprobado. En este nuevo capítulo, la Iglesia Católica reafirma su compromiso con el pueblo santafesino.
Invitamos a actores sociales, políticos y comunitarios a seguir cultivando juntos una cultura del encuentro, en la que nadie quede afuera y todos, todos, todos puedan aportar al bien común.
Seguiremos caminando, con humildad y esperanza, al servicio del bien común, promoviendo la dignidad de cada persona y acompañando con alegría la vida de nuestras comunidades.
Mons. Pedro Torres, obispo de Rafaela Mons. Ángel José Macín, obispo de Reconquista Mons. Eduardo Martín, arzobispo de Rosario Mons. Ernesto Fernández, obispo auxiliar de Rosario Mons. Sergio Alfredo Fenoy, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz Mons. Matías Vecino, obispo auxiliar de Santa Fe de la Vera Cruz Mons. Han Lim Moon, obispo de Venado Tuerto Equipo Interdiocesano · Reforma Constitucional
La tristeza y la desilusión reinan en el corazón de los Apóstoles de Jesús en la mañana de la Resurrección. Se encuentran abatidos por su muerte y avergonzados por haberlo traicionado y abandonado en el peor momento.
Van a necesitar el encuentro luminoso con Él, para recobrar la confianza y abrirse a la esperanza. Es el corazón de cada uno de ellos que debe resucitar.
Al igual que ellos, no encontraremos la alegría si nos encerramos en nosotros mismos, sin esperanza. Nuestros problemas no son el centro de nuestra vida.
Sabemos que hay cosas que no están bien, pero el Señor multiplica nuestras fuerzas, nos sigue dando ganas, nos invita a luchar cada día para encontrar este tesoro de mi Vida nueva.
¿Por qué en esta Pascua no dejamos que Él nos visite con su gracia y con la fuerza que nos da su Espíritu?
Podemos iluminarlos con la luz del Resucitado que disipa la angustia y no deja que los miedos se apoderen de nuestro corazón.
Qué tal si lo dejamos que nos ilumine. Qué tal si contagiamos esas ganas, esa esperanza, por lo menos en estos días de Pascua, con aquellos que se acerquen a hablar con nosotros y así animarlos, contagiarlos. Miren si logramos arrancar una sonrisa…
Porque la esperanza nace, precisamente, cuando somos capaces de salir de nosotros mismos para darnos cuenta que el Resucitado siempre está a nuestro lado y nunca nos defraudará.
La esperanza nos pone en camino, nos da alas para avanzar, incluso cuando los obstáculos parecen insuperables.
El Espíritu del Resucitado, infunde en nosotros la auténtica fuerza de la vida, que no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que Cristo, que por nosotros ha vencido el pecado, ha vencido la muerte, ha vencido el miedo, siempre nos ama y nos perdona. Hoy es la celebración de esta certeza: nada ni nadie nos podrá apartar nunca de su amor (cf. Rm 8,39).
¡Muy feliz Pascua para todos!
+ Sergio Alfredo Fenoy
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Este jueves se cumplen 12 años del pontificado del Papa Francisco. En medio de este clima de preocupación por su salud, como Iglesia peregrina en la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz nos reuniremos para celebrar la Santa Misa, como gesto de agradecimiento a Dios por su ministerio y para pedir por su pronta recuperación.
La misa será el jueves 13, a las 19 horas, en la parroquia Jesús Sacramentado, Ricardo Aldao 1543, de la ciudad de Santa Fe. Será presidida por Mons. Matías Vecino, obispo auxiliar; en ausencia de Mons. Sergio Fenoy por estar de visita pastoral en Nelson.
Así como nos lo pidió desde el primer día, los invitamos a unirse a rezar por él en este día, ya sea participando de esta celebración, o también rezando cada uno desde sus hogares y comunidades, para que el Señor lo cuide y fortalezca.
Detrás de cada uno de ustedes (los catequistas), está presente y viva esta elección y vocación. Esta es una verdad fundante de nuestra identidad: hemos sido llamados por Dios, elegidos por Él. Creemos y confesamos la iniciativa de amor que hay en el origen de lo que somos. Nos reconocemos como don y como gracia. Hemos sido llamados para estar con Él. Por eso no nos entendemos sino en una estrecha relación con Cristo… y con el apóstol Pablo podemos decir: “… y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí…” (Ga 2, 20). De ahí que como catequistas deseamos permanecer en el Señor (Jn 15, 4) y cuidar, con la oración, nuestro corazón transformado con la gracia, porque es lo que tenemos para ofrecer y es en donde está nuestro verdadero “tesoro” (Cf. Lc. 12,34).
Con la Junta Arquidiocesana de Catequesis, les presentamos el resultado de un esfuerzo de atenta escucha iniciada en el año 2022, que implicó, por un lado, la mirada pastoral de los sacerdotes a la propuesta del programa catequístico bianual; y por el otro, la visita a las comunidades de los trece decanatos que componen nuestra vasta arquidiócesis, tan rica y diversa en experiencias y realidades. Como fruto del discernimiento de todo este camino, les ofrecemos, con espíritu humilde y esperanzado, los siguientes Aportes Pastorales para la Catequesis de Iniciación a la Vida Cristiana. Sigamos caminando y trabajando juntos para lograr que en cada encuentro de catequesis niños y adultos, junto a sus catequistas, experimenten el amor de Jesús y la invitación que nos hace la Iglesia a conocer, vivir y transmitir su Evangelio.
Al agradecerles todo lo que hacen por la catequesis, le pedimos de corazón al Señor que los rejuvenezca con su Espíritu, ya que la renovación de la pastoral y de la catequesis no dependerá “de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos” (DA 11).
+ Sergio Alfredo Fenoy
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Junta Arquidiocesana de Catequesis
Mons. Sergio A. Fenoy comunicó los siguientes nombramientos:
Pbro. Lic. Javier Juan Cassullo – Vicerrector del Seminario Metropolitano “Ntra. Sra. de Guadalupe”.
Pbro. Lic. Andrés Facundo González – Delegado Episcopal para la Pastoral Sacerdotal.
Pbro. César Marcelo Blanche – Párroco de la Basílica “Ntra. Sra. de Guadalupe” (Santa Fe).
Pbro. Lic. Olidio José Panigo – Párroco de la de la Cuasi-Parroquia “Santa María junto a la Cruz” (Santa Fe).
Finalmente comunicó el cronograma de sus Vistas Pastorales para este año 2025:
Pquia. San Juan Bautista – Nelson: 7 de marzo – 16 de marzo.
Pquia. Nuestra Señora de Luján – Santo Tomé: 28 de marzo – 6 de abril.
Instituto arquidiocesano de Ciencias sagradas (IACS): 16 y 23 de mayo.
Pquia. Sagrado Corazón de Jesús – Barrancas y Pquia. Virgen Niña – Estación Irigoyen: 26 de junio – 6 de julio.
Pquia. San Francisco Solano – Ciudad Sede: 18 de julio – 27 de julio.
Pquia. San Francisco de Asís – Maciel y Pquia. Santa Rosa de Lima – Díaz: 22 de agosto – 31 de agosto.
Pquia. San Genaro – San Genaro y Pquia. San Fernando – Centeno: 12 de septiembre – 21 de septiembre.
Pquia. Santísima Trinidad – Llambi Campbell: 14 de noviembre – 23 de noviembre.
Pquia. Santa Rosa de Lima – Ciudad Sede: 6 de diciembre – 14 de diciembre.
Hasta el miércoles 26 los obispos de la Región litoral se encuentran reunidos en la casa de retiros «El Salvador» de la ciudad de Paraná. Desde el lunes 24, los prelados han abordado temas de interés común para toda la región, como así también un rico intercambio de cada realidad pastoral.
Además, los obispos se han unido a sus comunidades ofreciendo sus oraciones por la salud del Papa Francisco.
El encuentro reúne a todos los Arzobispos y Obispos que componen la región litoral, la cual está integrada por las arquidiócesis de Rosario, Santa Fe y Paraná y las diócesis de Concordia, Gualeguaychú, Vendo Tuerto y San Nicolás.
Además de monseñor Juan Alberto Puiggari, estuvieron presentes el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín y el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor Sergio Fenoy; también, los obispos Pedro Torres (Rafaela), Hugo Santiago (San Nicolás de los Arroyos), Héctor Luis Zordán M.SS.CC. (Gualeguaychú), Gustavo Zurbriggen (Concordia), Han Lim Moon (Venado Tuerto), Ernesto Fernández (auxiliar de Rosario) Matías Vecino (auxiliar de Santa Fe) y Luis Collazuol (emérito de Concordia).
Les comunicamos que el Sr. Arzobispo ha realizado los siguientes nombramientos:
Pbro. Diego Leonardo Gatti: Párroco de la Pquia. “Nuestra Señora de la Salette” – Ciudad Sede.
Pbro. Leonardo Mauricio Mathieu: Párroco de la Pquia. “Nuestra Señora del Carmen” – Helvecia, y Administrador de la Parroquia “Natividad de la Virgen” – Cayastá.
Pbro. Andrés Nicolás Rodríguez: Párroco de la Pquia. “Nuestra Señora de América” – Ciudad Sede.
Pbro. Omar Alberto Rohrmann: Párroco de la Pquia. “Nuestra Señora del Pilar” – Pilar, y Administrador de la Parroquia “Santa Rosa de Lima” – Sa Pereira.
Pbro. Néstor Raúl Vivas: Párroco de la Pquia. “Nuestra Señora de la Merced” – Monte Vera.
Pbro. Federico Correa: Administrador Parroquial de la Pquia. “San Agustín” – Ciudad Sede.
Pbro. Nicolás Andrés Cortés-Zavala: Administrador Parroquial de la Pquia. “San Genaro” – San Genero; y Pquia. “San Fernando” – Centeno.
Cngo. Alexis Louvet: Administrador Parroquial de la Pquia. “Cristo Obrero” – Ciudad Sede.
Pbro. Elías José Mangini: Vicario Parroquial de la Basílica “Nuestra Señora del Carmen” – Ciudad Sede.
Pbro. José Luis Ayala: Adscripto a la Pquia. “Nuestra Señora de Belén” – Colastiné Norte – Ciudad Sede.
Pbro. César Marcelo Blanche: Asesor del “Equipo de las Obras Misionales Pontificias” de la Arquidiócesis.
Pbro. Andrés Raúl Clausen: Asesor del “Equipo de Pastoral Social” de la Arquidiócesis.
Pbro. Adalberto Lucio Lovato: Asesor del “Equipo de Pastoral de Adicciones” de la Arquidiócesis.
Pbro. Diego Leonardo Gatti: Asesor del Comitium “Inmaculada de Garay” de la Legión de María en la Arquidiócesis.
Dr. Fabián Antonio Jerkovich: Director del “Instituto de Doctrina Social de la Iglesia” de la U.C.S.F.
Dr. Luis Héctor Olaguibe: Director del “Instituto para la Vida y la Familia” de la U.C.S.F.
Sra. Élida Marisa Weiss: Apoderada legal del Jardín de Infantes y la Escuela Primaria “Santa Marta” – Pilar.
Sra. Delia María Scotucci: Apoderada legal de la Escuela Secundaria “José Manuel Estrada” – Piamonte.
Sra. Adriana María Fernández: Apoderada legal de la Escuela Primaria “San Luis Gonzaga” y “Santa Mónica” – Ciudad Sede.
Dra. María Inés Lorenzón: Apoderada legal del Instituto “San Juan de Ávila” – Ciudad Sede.
La Parroquia “Santa Clara de Asís” (de Santa Clara de Buena Vista) fue separada del Decanato “Sur Interior” y agregada a la jurisdicción del Decanato “Las Colonias”.
Pax et bonum!
Cngo. Alexis Louvet
Canciller
6.XI.2024
Cancillería
Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz
Av. General López 2720
S3000DCJ Santa Fe de la Vera Cruz
(+54 342) 458-1780/2418
Pcia. Santa Fe – República Argentina
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