Santa Fe será sede del 4° Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales (ENED) de Argentina, del 24 al 26 de julio. Es un espacio dedicado al fortalecimiento de la misión en los ámbitos digitales.
El encuentro tiene como propósito no solo brindar herramientas técnicas y estratégicas, sino también profundizar en la identidad espiritual del evangelizador digital, es decir, de aquel que se hace presente en el mundo digital con una presencia misionera, anunciando la Buena Nueva.
A partir de la iniciativa “La Iglesia te escucha”, llevada adelante por el Dicasterio para la Comunicación, con la colaboración de más de 250 misioneros digitales de todo el mundo, que logró llegar a 20 millones de personas, surgió una comunidad de evangelizadores que llevan adelante la misión de la pastoral digital y que ya se reunieron en varias oportunidades de forma virtual, convocados por este dicasterio.
En resonancia con esta propuesta surgió en Argentina un encuentro presencial de evangelizadores digitales, cuya primera edición se realizó en el 2023, en Buenos Aires. Luego fue el turno de Córdoba y el año pasado nuevamente en Buenos Aires. En cada ENED se comparten experiencias, desafíos, búsquedas, y anhelos para seguir creciendo juntos en la misión de la Evangelización Digital, también se crean vínculos fraternos de amistad.
El Papa León XIV nos pide que no tengamos miedo de llevar la esperanza a los nuevos escenarios culturales visibilizando los rostros humanos y sus historias, nos invita a que se escuchen nuestras voces en el mundo digital, colocando en el centro la dignidad humana.
La Evangelización Digital es una vocación única y particular en la que Dios te llama a difundir su Buena Noticia con creatividad en el continente digital. Consideramos importante ser y hacer comunidad entre nosotros para compartir nuestras experiencias y formarnos. Se trata, no solo de reparar las redes, sino también de tejerlas entre nosotros.
Por eso:
Si creas contenido de evangelización en redes de manera periódica.
Si tu mensaje transmite un mensaje de fe alentador.
Si tu contenido tiene como fuente el Magisterio y la Tradición de la Iglesia Católica, promoviendo la unidad y la misericordia que Jesús proclamó.
La Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz convoca a toda la comunidad arquidiocesana a participar de la Santa Misa en ocasión de la Solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo. La celebración será el próximo lunes 29 de junio a las 19.30 horas en la Catedral Metropolitana. La Eucaristía será presidida por Mons. Matías Vecino.
En esta fecha tan significativa para la vida de la Iglesia, la misa se ofrecerá de manera especial por las intenciones del Papa y de nuestros obispos, pidiendo a Dios que los ilumine y fortalezca en su ministerio pastoral al servicio del Pueblo de Dios.
Se invita a todos los fieles a unirse en esta oración de comunión eclesial, honrando la memoria de los apóstoles que dieron su vida por el Evangelio.
Homilía de pronunciada por monseñor Matías Vecino, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz en ocasión del Te Deum por la conmemoración de la Revolución de Mayo de 1810. La celebración tuvo lugar en la Iglesia Catedral, el domingo 25 de mayo.
Introducción
Me animo a comenzar con una anécdota más bien autobiográfica con relación al texto del Evangelio que acabamos de escuchar. En un retiro en mi 4to o 5to año de seminario el predicador propuso a la meditación precisamente Mt 20,20-28. En su explicación ya había algo que suscitaba en mi interior cierto rechazo, pero cuando me quedé solo con ese texto, la rebelión se hizo explícita. Tengo que sumar que la plática anterior había girado en torno al evangelio del joven rico, que culmina con este comentario de Jesús: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mt 19,24). Ya con la cancha marcada por este texto, y confrontado personalmente por el que escuchamos recién, les confieso que entré en crisis y mi corazón hizo experiencia de un profundo rechazo a las palabras de Jesús. ¿Cómo puede ser que Dios ponga en mi corazón el deseo, el ímpetu, el anhelo de grandeza, de brillo, de trascendencia, y al mismo tiempo me diga que el camino para alcanzar esto es para el otro lado? ¿Cómo se entiende que la aspiración a presidir pase por el ojo de la aguja del último puesto? Algo de esto encontramos también en Nietzsche cuando escribía que el cristianismo “envenena” la humanidad con sus ideas de humildad, servicio, pequeñez, etc. (cfr. Deus caritas est, 3). Evidentemente a todos nos repelen ciertas ideas extrañas de Jesús, y la gran tentación es que terminemos como el zorro de la fábula, que intentando alcanzar las uvas por tres veces y no pudiendo, se termina convenciendo a sí mismo de que no valía la pena porque de todos modos estaban verdes. Es decir, llegamos a la conclusión de que el evangelio es muy lindo, pero que no es nada más que una especie de cuentito ficticio, edificante, sí, pero irreal, invivible en este mundo con sus lógicas y senderos propios. Sin embargo, les quería compartir igual este texto, y mi experiencia con él, porque entiendo que expresa el centro original y el gran aporte del cristianismo a la humanidad, y porque para todos es escandaloso, no sólo leerlo y predicarlo en un Te Deum “para otros”, sino también para mí mismo.
Poder e ideología
Perdón por lo largo de la introducción, pero dicho esto, déjenme ahora compartirles unas pinceladas de la definición de autoridad y poder según Jesús de Nazaret. Lo primero que hay que decir es que los protagonistas no son ni herodianos ni romanos: son los discípulos de Jesús. El Señor no le está hablando a la dirigencia política, sino a la Iglesia, a los suyos. Podríamos decir: los destinatarios del pasaje “son obispos”. Aparece la madre (podríamos hacer una homilía aparte) y pide cargos. “La derecha y la izquierda”. Aquí estos términos no tienen la connotación que tienen hoy, pero en el fondo terminan significando lo mismo. Lo que pide la madre de los Zebedeos es poder. De hecho, las ideologías de izquierda o derecha son precisamente expresiones de una voluntad de dominio de las ideas por encima de las personas, como toda ideología, como incluso el cristianismo podría degenerar perversamente en ideología al erigirse en bastión de ortodoxia por sobre servicio de salvación para la persona humana. Hoy el Papa León publicó su primera encíclica en la que precisamente habla de esto (referido a la IA), y nos invita a construir, no una Babel (diversas lenguas, diversas ideologías) en la que los poderosos se buscan a sí mismos, sino una Jerusalén en la que Dios y la persona humana estén al centro. Cuando dejamos que los relatos sean más importantes que la gente, la gente se termina transformando en un instrumento para construir nuestro relato, usamos y abusamos de personas concretas, por lo general más débiles, para intereses particulares, que pueden ser económicos, afectivos o políticos. Es lo que el Papa Francisco denominaba populismo: la exacerbación de los instintos de la gente en beneficio propio, para obtener popularidad o votos.
Relación poder espiritual y el poder secular
Lo segundo a subrayar tiene que ver con la expresión “esos puestos son para quienes los ha destinado mi Padre”. Luego de transformar, de manera magistral, su sed de dominio en fuerza para la entrega, Jesús les tira esta enigmática frase. No deberíamos olvidar que nuestros puestos dependen y provienen siempre de Dios. Lamentablemente, uno de los grandes males del secularismo, es la tentación de que por encima de mí no hay nadie más y que yo no le tengo que rendir cuentas a nadie. Es una especie de absolutismo camuflado con ropas democráticas, pero que a veces se siente en las actitudes, los discursos y las decisiones. Por otro lado, paradójicamente, nos encontramos a veces con dirigentes políticos que parecen profetas iluminados o mesías ungidos (este puesto me lo dio mi Padre, soy un enviado suyo). Miren que para esto en parte se hizo la reforma constitucional, para que la Iglesia no se meta en politiquería y deje de tener connivencias con el poder, reconociendo una sana laicidad al Estado, y para que el los dirigentes políticos no se pongan místicos. Voy a decir una barbaridad; una frase como para que me hagan un recorte y me escrachen en las redes. Yo creo que no tengo vocación de obispo. Siempre estuve seguro que quería ser discípulo de Jesús, pero no tengo un llamado a un cargo. Siento que el cargo me viene como añadidura a seguir a Jesús dondequiera que vaya, a beber el cáliz que él ha de beber. Me parece que se podría hacer una analogía con la actividad política: la vocación no es a ser presidente, o gobernador, o intendente, sino a servir al Pueblo argentino, cueste lo que cueste… ¡incluso el cargo!
Autoridad y servicio
Y por último, los otros diez se enojaron. Todos aspiraban al cargo, pero no hay cargos para todos. Vuelvo a la idea inicial: Jesús les está hablando a sus discípulos. Pero me imagino que algo de esto debe suceder cuando se arman las listas para las elecciones, y después, cuando se tiene que cumplir con los compromisos de campaña. ¡Los cargos! Otra vez aparece el Jesús disruptivo, contracultural, revolucionario. Los jefes de las naciones dominan y los poderosos hacen sentir su autoridad… entre uds, ¡así no! En griego las palabras expresan un aire de superioridad, una idea de ponerse por encima de los demás (katakyriéuousin y katexousiázousin – kata: estar sobre, aplastar). Entonces, nada de privilegios ni de excepciones, nada de pensar que nos podemos arrogar ciertos derechos especiales por el peso que llevamos y el sacrificio que hemos hecho. Estamos llamados a ser ministros, que no es una especie de título nobiliario moderno, no es un espacio como la derecha ni la izquierda, sino el último lugar (latín: minus stare).
Conclusión
Y termino con otra anécdota personal. En un curso para obispos nuevos que hice el año pasado, fue uno a dar un testimonio de su ministerio episcopal y nos dijo: tengan cuidado con caer en la tentación de la cohorte. Porque pasás de una parroquia, en la que te tenés que cocinar vos, te tenés que limpiar la pieza, tenés que pagar tus cuentas, hacer tus mandados, arreglarte como podés en muchas cosas, y ahora tenés todo solucionado. La secretaria te responde el teléfono, el ecónomo te paga las cuentas, el de la administración te cuida el auto, un chofer te lleva de acá para allá, y te empiezan a decir “Monseñor” y “Eminencia”. Entonces terminás pensando que sos mejor que los demás.
Hoy celebramos a María, madre de la Iglesia, una fiesta que nos recuerda cómo la Virgen, para ser la madre de todos, para ser-para-los-demás, tuvo que aprender a soltar su derecho y su título de Madre de Jesús. Le pedimos a ella, madre del Pueblo argentino, que nos acompañe como patria y nos vaya ayudando a vivir el Evangelio como ella lo vivió.
Bajo el lema ¡Gracias Madre, porque tu amor nos abraza a todos!, más de 180.000 peregrinos, de más de 30 localidades, visitaron el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz.
Desde muy temprano el sábado, y hasta la última celebración eucarísticas del domingo, niños, jóvenes, familias, enfermos y discapacitados… llegaron a visitar a la Madre llevando con ellos sus ofrendas, sus pedidos, sus agradecimientos, sus promesas. Como ocurre cada año, esta edición de la Peregrinación a Guadalupe, la 127°, no fue la excepción. El pueblo de Dios peregrinó para visitar a su Madre.
El sábado por la mañana fue el momento para los miles de niños y niñas de la catequesis, que llegaron hasta la basílica a llevar sus ofrendas. Por la tarde la misa por las personas enfermas y discapacitadas congregó también a cientos de peregrinos. Más tarde fue el momento para la Pastoral Carcelaria, la Familiar y de la Vida, para cerrar con la ofrenda juvenil.
Ya el domingo, a la tradicional misa de los peregrinos, continuó la de las vocaciones, para llegar a la celebración central, con la bajada de la Virgen desde el camarín, la procesión por el barrio y la misa presidida por monseñor Sergio Fenoy.
“En Guadalupe, cada peregrino dejó algo de sí… y se llevó una bendición que no se explica, se siente, y seguramente irá fecundando la semilla del amor que cada uno se llevó su corazón, después de haber celebrado la fiesta de la Madre. Seguramente, aparecerán los frutos de la alegría para superar las tristezas, frutos de fortaleza para hacer frente a las dificultades y frutos de esperanza para tener horizontes diocesanos que nos ayuden a seguir fieles en el seguimiento de Jesús”, expresó el párroco Marcelo Blanche.
Durante todo el fin de semana, Cáritas recibió las donaciones de los peregrinos en alimentos no perecederos para compartir con las personas más necesitadas de las comunidades de la arquidiócesis. Asimismo, más de 300 personas participaron como voluntarios, servidores y colaboradores, ya sea de la comunidad guadalupana, como así también de Cruz Roja, servicios de ambulancia 107, COBEM, SEM, Bomberos Voluntarios, Protección Civil, Colegio de Podólogos y de la Municipalidad de Santa Fe.
Video de la homilía de monseñor Sergio Fenoy
Desgrabación de la homilía.
Por Providencia de Dios, podemos celebrar a nuestra Patrona, siempre, en el tiempo de la alegría, de la santa alegría, el tiempo de la Pascua. Siete semanas, que son una sola, un solo domingo, decían los antiguos. El gran domingo. Por eso los evangelios que siempre compartimos, son tan hermosos.
Particularmente este, creo que nos sentimos como involucrados en la lectura. Al lado de Cleofás hay un discípulo sin nombre, para que nosotros pongamos el nuestro. Para que sintamos que estamos ahí. Para que sepamos que también nosotros hemos pasado o vamos a pasar por los momentos que esos discípulos tendrán que vivir la tarde de Pascua.
Así que, imaginemos que estamos ahí, y mientras compartimos el texto preguntémonos: ¿dónde estoy?, ¿cómo estoy?, ¿qué hago?, ¿qué puedo hacer?
Hay como tres momentos. El primero es la fuga, la huida. Los discípulos están en Jerusalén, ellos los dejan, y con un paso que no es un paseo precisamente, sino un paso cansado, triste -con el rostro oscuro dice el evangelio-, arrastrando la muerte dejan Jerusalén y van hacia su pueblo.
Llevan la muerte en el corazón, la muerte de Jesús. Quieren separarse del crucificado. Porque lo querían, y mucho, y por eso hablan todo el camino sobre Él y no pueden creer que haya terminado como un criminal. Y seguramente que en esa discusión están buscando el culpable, ¿quién fue?, ¿cómo fue?,¿cómo Dios permitió esto?, ¿cómo no hizo nada?, ¿quién habrá sido?
No es solamente la muerte de Jesús, es el final de sus sueños, de sus ilusiones. Es la muerte de una imagen de Dios, que tenían, que tenemos… muy pegada en el fondo del corazón: el Dios omnipotente de la fuerza y del dominio. Todo eso lo va mascullando en el camino.
Podemos sentirnos nosotros también ahí, cuando abandonamos las comunidades, cuando la Iglesia nos escandaliza y nos hiere, cuando esperamos de Dios lo que no nos da, cuando nos cansamos de pedir. Cada uno puede poner su discurso; su discurso de dolor, de desazón.
Inútilmente quieren separarse. No lo van a lograr. No lo hubieran logrado. Porque, aunque se van, Jesús es el tema de conversación. Así como San Carlos de Jesús decía, una vez que encontré a Cristo me di cuenta que no podía, sino vivir para Él, estos discípulos van a tener que decir o podrían haber dicho, aunque nos alejamos nuestra vida ya no va a ser la misma. Una vez que lo hemos conocido, aunque fracasó, aunque nos desilusionó, ya no podemos volver a lo de antes. Es mentira que pueden volver.
Nadie que se ha encontrado con una página del Evangelio o con Jesús haciendo alguna experiencia en su vida, es el mismo. Nadie, no nos engañemos. Después de Jesús, nadie queda igual.
El segundo momento es el encuentro. Jesús estaba con ellos, pero ellos no lo veían. Jesús resucitado siempre está. Desde que resucita siempre está con nosotros. No juega a las escondidas de aparecer y desaparecer, de ir y venir; siempre está con nosotros. No siempre lo vemos. Ahí está Él. Y ese paso de muerte tendrá que ser paso con otro, ya son tres.
El Señor le irá contagiando su propio paso. Pero lo hace como siempre, como maestro. Entonces lo primero que hace…, los quiere escuchar. Los quiere escuchar. Quiere que les cuenten qué les pasa, los hace dialogar, los hace descargar. Que ellos cuentan su historia, su interpretación. Jesús le da la interpretación desde la palabra que ilumina y da sentido.
Y esto nos dice también que nuestra propia historia tendrá la interpretación de la palabra que utilicemos, o de la que nos sirvamos se la de. Si es la palabra del egoísmo, la palabra del mundo, la palabra de la vanidad, del individualismo; contaremos una historia. Si es la palabra de Dios, será otra la historia. La palabra que elijamos interpretará nuestra vida.
Es Buen Pastor que sale a buscar la oveja que se perdió. Es el Dios que ama primero, que no espera que alguien se pierda para después ir a buscarlo. Él se adelanta en el camino del extravío; y creo que también planea alguna trampita para que cuando nos vamos, caigamos en esa trampa, caigamos en sus brazos.
Es Dios de las mil emboscadas. Sabe cómo ponernos emboscadas para cuando nos queremos ir, y al darle la espalda, volvamos a caer en sus manos y en su corazón.
Por último, es el regreso. En el encuentro los discípulos tendrán que tomar el paso de Jesús y del rostro oscuro pasarán al corazón que arde. El corazón que siente las respuestas que estaban buscando. El corazón que se siente seguro, porque se siente amado. El corazón que ha alcanzado lo que buscaban.
Y el regreso. Que no sé si sería una carrera, si volverían corriendo… Pero si volverían con ganas de volver. Es el paso del deseo, del que tiene ganas de volver, del que se fue pero no esperaba la hora de encontrar alguna excusa, algún motivo para volver. El Señor que está presente no siempre se hace visible. Y ellos entonces, al encontrarse con ese peregrino, hacen la primera oración de la comunidad cristiana; la más bonita que podamos imaginar. Después de esa oración no vale la pena pensar en otras: «Señor quédate con nosotros».
¿Podemos pensar en algo más que le podemos pedir a Jesús? ¿Como Iglesia; cada uno de nosotros como familia? ¿Podemos pedirle otra cosa? ¿Hay algo más grande que decirle, quedate Señor? Quedate con nosotros.
Hace un gesto Jesús con el pan. Últimamente, será la Eucaristía, porque todo el relato es como el domingo: la palabra, la Eucaristía, el regreso es la misión. Últimamente será la eucaristía, pero, antes que nada, Jesús al tomar el pan les está diciendo «Yo soy este pan». Lo parte y lo da. «Yo soy la vida donada. Yo soy la vida donada»
En ese gesto descubren que Él está y lo ven. Las dos cosas, en el gesto aquel que estaba y no se veía, se descubre. En el gesto de amor. Ningún gesto de amor se pierde. La muerte no puede con ningún gesto de amor; no prevalece. Será la vida la que venza en cada gesto de amor. Y vuelven a compartir porque saben que, así como se fueron decepcionados, necesitan fe y alegría; y la fe y la alegría crece cuando la compartimos.
Tres momentos. Ahí está nuestra vida. Nuestro camino con Jesús, el camino de la Pascua, el que tenemos que recorrer de aquí hasta la eternidad.
Pensando en María, a quien celebramos hoy. Cuando esta tarde la bajábamos de su camarín, e iba mirando las escaleras para no caerme, pensaba: por estas escaleras subieron tantos miles de santafesinos. Muchos, este fin de semana. En esta fiesta. Tantos antes… Cuántos de ellos habrán sido discípulos de Cleofás, discípulos de estos cristianos, desconsolados, abatidos, tristes, pesimistas.
Cuánto camino llevando muerte para arriba. Y que hermoso que sea Ella la que baje como para deshacer ese camino triste con la presencia de su Hijo. Porque cuando lo encontramos, el brillo que Ella tiene no es propio. María no brilla por sí misma, refleja la belleza de Jesús. Por eso cuando bajaba y salía al encuentro, y recorrió estas calles y ustedes la saludaban, la aplaudían era el momento del encuentro. No tiene otra cosa para darnos que a Jesús.
Y por último el gesto, el gesto de amor que hace que descubramos que Jesús está vivo siempre al lado mío. Aunque no siempre lo vea. Siempre presente, aunque no visible. Este año quisimos regalarle un gesto a María, que estoy seguro era muy de ella. Como lo hizo en el nacimiento de su Hijo. Como lo hizo en la visitación. Como lo habrá hecho muchísimas veces en la comunidad el día de Pentecostés. Como lo hizo con su Hijo en el camino de la cruz: un abrazo. Un abrazo.
Toda la gente que ha venido a su santuario le ha agradecido que nos abrace. Ha agradecido un gesto de amor. Lo han sentido y a través de ese gesto no volvieron igual. Nadie queda igual después de Jesús. Nadie vuelve igual después de encontrarse con ella. Y mucho más si nos regala un gesto de amor tan humano, tan de Madre, tan cariñoso, de tanta ternura.
Queridos peregrinos, gracias por esta fiesta, por realizar una vez más esta peregrinación. Gracias a todos los que han servido, a los peregrinos, a todos los agentes pastorales de la basílica, a los sacerdotes que han confesado, a los diáconos y seminaristas que han bendecido, a todos los que hicieron gestos de amor para decir: Él está en medio nuestro, para decir aquí está Ella y está Él.
Gracias por esta fiesta y nos deseamos mutuamente que en el saludo de paz, que nos daremos en la misa, María esté recorriendo cada lugarcito de esta plaza. En los brazos del que lo da, en el corazón del que lo recibe, y que se lleven a su casa su abrazo y su bendición.
Carta abierta a los Legisladores Nacionales por el Proyecto del Nuevo Régimen Penal Juvenil
Bajar la edad no baja el delito. Más educación, más oportunidades, más esperanza.
Un consenso amplio que no está siendo escuchado
El motivo de esta carta es hacerles llegar nuestra reflexión en continuidad a lo planteado en el documento “Más oportunidades que penas”, publicado por la Comisión Episcopal de Pastoral Social el 25 de marzo de 2025 1, teniendo presente a su vez el resultado de la votación del dictamen sobre la Ley de la edad de Imputabilidad.
Hacemos nuestro aporte con espíritu constructivo, a partir de la experiencia de campo de referentes y profesionales territoriales que, como Iglesia, desarrollamos en el trabajo cotidiano con adolescentes y jóvenes: en parroquias, escuelas primarias y secundarias, centros barriales, Hogares de Cristo, clubes parroquiales, grupos y movimientos infantiles, juveniles y comunitarios, así como en el vínculo permanente con las familias y los adultos que participan de estos espacios.
Nos sumamos al conjunto de voces de instituciones y organizaciones de reconocido prestigio que, desde enfoques sociológicos, jurídicos y de la salud, contribuyen de manera rigurosa a esta reflexión. Algunas de ellas son: UNICEF, Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA), Asociación de Defensores del Pueblo de la República Argentina (ADEPRA), La Asociación Argentina de Magistrados, Funcionarios y Profesionales de la Justicia de Niñez, Adolescencia y Familia (AJUNAF), El Capítulo Argentina del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU), Defensoría General de la Nación, Defensa de Niños, Niñas y Adolescentes Internacional (DNI), Mesa de Articulación de Niñez y Adolescencia Argentina 2.
A decir verdad, tanto nosotros como muchas de las instituciones mencionadas hemos sido “escuchados”; sin embargo, no vemos reflejados nuestros aportes —ni los de dichas instituciones— en el contenido del proyecto de ley.
Del mismo modo, hemos acompañado a numerosas personas víctimas de delitos, especialmente en los barrios populares. Muchas veces también nosotros hemos padecido estas situaciones. Por eso creemos que es urgente actuar: para reparar tanto dolor, para prevenir nuevas violencias, disminuir el nivel de conflicto social, pacificar nuestros barrios, y acompañar a tantas víctimas que, con frecuencia, quedan solas y sin a quién recurrir.
Como la mayoría de los argentinos, estamos convencidos de que es necesario avanzar en una reforma del Régimen Penal Juvenil. Reconocemos que existe un vacío legal que perjudica a muchos niños y adolescentes. En particular por la falta de adecuación de nuestra normativa a los compromisos internacionales asumidos, la necesidad de prever disposiciones que no sean regresivas y la ausencia de dar respuestas eficaces al problema social que se presenta.
Sin embargo, preocupa especialmente que este debate se esté dando en un clima político en el que predomina el uso del dolor social con fines de impacto mediático. Esto impide una deliberación seria sobre los problemas estructurales que afectan a los niños y adolescentes, especialmente en los sectores más vulnerables.
El delito existe, y no es una opción no hacer nada. Pero creemos que es un error abordarlo desde propuestas simplificadoras que sólo sirven para validar posiciones políticas ya tomadas. En lugar de promover un debate abierto, plural y democrático que permita construir una reforma sostenible y justa del régimen penal juvenil, observamos con preocupación el intento de imponer una respuesta apresurada, sin sustento técnico, sin diálogo genuino y sin condiciones institucionales reales para su implementación.
Es por ello que esta carta no se dirige únicamente al Congreso: busca también interpelar a la sociedad en su conjunto. Porque lo que está en juego no es solo una ley, sino la concepción misma de persona y el modelo de sociedad que queremos construir.
Una reforma sin condiciones de posibilidad
Coincidimos en la necesidad de dar respuesta a las múltiples situaciones de abandono y desprotección que viven muchos niños, niñas y jóvenes. Pero debemos preguntarnos con honestidad:
En las condiciones actuales, ¿es razonable creer que el Estado, provincial o nacional, podrá implementar un sistema penal juvenil que brinde tratamiento psicológico, continuidad educativa, capacitación laboral, acceso a salud, cultura, recreación, espiritualidad y abordaje integral de consumos problemáticos? ¿Estarán estos jóvenes acompañados por personal especializado, y alojados en instituciones adecuadas, que garanticen condiciones de vida dignas y posibilidades reales de reinserción? ¿Estamos preparados para ello o se debe prever un tiempo prudencial para la entrada en vigencia de cualquier ley que modifique el régimen vigente?
Al mismo tiempo, ¿es factible que el Estado pueda garantizar los recursos y la inversión que exige lo que se anuncia en el proyecto de ley? La realidad demuestra una creciente desfinanciación en materia social, cuyos efectos recaen especialmente sobre los sectores más desfavorecidos, justamente aquellos a los que se pretende ahora castigar con mayor severidad.
Creemos en la necesidad de dar una propuesta integral: desde su visión fundante hasta su implementación concreta. Pero dicha propuesta debe surgir del compromiso con la realidad y la responsabilidad pública, no del oportunismo electoral ni de la manipulación del legítimo malestar social.
Cuando el oportunismo reemplaza al realismo
Queremos volver a poner sobre la mesa algunos aspectos del proyecto de ley que, a nuestro entender, deben ser reconsiderados en el debate sobre el Régimen Penal Juvenil. Lamentablemente, constatamos que el oportunismo político prescinde incluso de los datos empíricos disponibles y, a partir de hechos particulares, instala un discurso de soluciones aparentes e ilusorias. Por ello, buscamos aportar elementos que amplíen y profundicen el debate público y una reflexión verdaderamente responsable.
El reconocimiento de la condición de sujeto en desarrollo implica que los NNA tienen una capacidad progresiva para ejercer derechos y asumir responsabilidades, lo cual debe ser respetado por el sistema jurídico (art. 5 y 10 de la Ley 26.061). El cerebro adolescente aún está en desarrollo, especialmente en áreas relacionadas con el control de impulsos, la toma de decisiones y la evaluación de riesgos. Esta inmadurez neurobiológica sugiere que los adolescentes no poseen la misma capacidad que los adultos para comprender plenamente las consecuencias de sus acciones, lo que cuestiona la idoneidad de reducir la edad de imputabilidad penal. Escuchamos decir “delito de adulto, pena de adulto”. La evidencia científica y organizaciones que trabajan por los derechos de los NNA cuestionan contundentemente esta afirmación 3.
Teniendo en cuenta lo anterior, sugerimos que, cuando un niño o adolescente menor de 16 años atraviesa situaciones de conflicto social y vulnerabilidad, el abordaje debe estar en manos de los Juzgados de Familia, y de todo el Sistema de Protección y Promoción de Derechos y no del sistema penal. Son estos juzgados los que pueden ordenar medidas
socioeducativas orientadas a la reflexión, corrección de conductas y restitución de derechos, en complemento con las organizaciones comunitarias que pueden acompañar de manera subjetiva y amorosa el proceso de cada adolescente. La intervención penal debe ser la última respuesta para promover la protección integral de la niñez.
El trabajo con niños y adolescentes no punibles —aquellos menores de 16 años— es clave para prevenir delitos penales futuros. Esto exige no sólo el compromiso de los Juzgados de Familia, sino también una revisión de la Ley de Salud Mental N.º 26.657, especialmente en lo referido al criterio de “riesgo inminente” para internaciones involuntarias. La dolorosa realidad nos muestra que el inicio del consumo de sustancias se da en muchos casos a los 9 o 10 años. Es urgente destinar recursos específicos a políticas públicas en salud mental y adicciones, con dispositivos de atención accesibles, insertos en territorio y adaptados a la infancia y adolescencia, y detener el desfinanciamiento en materia de Políticas Públicas de Salud y despidos de trabajadores dedicados a acompañar y contener personas atravesadas
por consumo problemático y salud mental.
Para los adolescentes mayores de 16 años que cometan delitos graves, proponemos la aplicación de Justicia Restaurativa. Esta vía, ya implementada con éxito en diversas regiones del país y del mundo, ha demostrado reducir la reincidencia a niveles cercanos al 0%.
Involucra a jueces penales, víctimas, victimarios y organizaciones comunitarias, en un proceso reparador y verdaderamente transformador.
Este proyecto de ley presenta serios cuestionamientos de constitucionalidad, ya que contradice principios de la Constitución Nacional, los tratados internacionales de derechos humanos con jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22) y la doctrina consolidada sobre los derechos de niños, niñas y adolescentes (NNA). La reducción de la edad de imputabilidad constituye un retroceso en materia de derechos humanos y, por lo tanto, una medida regresiva e inconstitucional, en tensión directa con la Ley 26.061, que establece que la responsabilidad por el cuidado y la protección de los NNA recae en las personas adultas y en el Estado.
El proyecto vulnera estándares internacionales al habilitar la intervención penal y la privación de libertad de NNA que no han alcanzado la edad de responsabilidad penal, tratándolos como punibles, sin garantizar un debido proceso adecuado, bajo supuestos criterios educativos o curativos, e incluso permitiendo internaciones de carácter indefinido.
Asimismo, introduce un alto grado de arbitrariedad al combinar criterios de salud mental con pronósticos criminológicos que no cuentan con sustento científico.
Tampoco garantiza un sistema de justicia penal juvenil verdaderamente especializado: habilita la aplicación de reglas del derecho penal adulto, no asegura defensa técnica especializada y permite el alojamiento en cárceles o dependencias de fuerzas de seguridad. A ello se suma la previsión de penas desproporcionadas para adolescentes, sin una diferenciación razonable respecto de los adultos ni entre delitos leves y graves, ni entre adolescentes de distintas edades, en abierta contradicción con los principios de proporcionalidad, excepcionalidad y progresividad.
Finalmente, las disposiciones procesales resultan imprecisas y no se corresponden con los avances en materia de garantías procesales alcanzados en los ámbitos federal y provincial, incluso en comparación con los regímenes vigentes para personas adultas.
En cuanto a la eficacia de la medida que se propone, la evidencia regional muestra que reducir la edad de imputabilidad aumenta los niveles de violencia y reincidencia, y no disminuye la inseguridad. Si tenemos en cuenta la tasa de homicidios de la región (tasas de homicidio cada 100.000 habitantes), podemos constatar un dato contundente: los países con una edad mínima de 12 años, presentan las tasas de homicidio más elevadas: Ecuador (45,1), Honduras (31,1), Brasil (23,1). En contraste, Argentina, con una edad mínima de 16 años, registra una tasa del 3,8. Nuestro país, con la edad imputabilidad más elevada, es uno de los menos violentos de la región 4. Entonces, el ingreso temprano al sistema penal no solo no resuelve el problema, sino que profundiza el daño y expone a los menores a nuevas formas de violencia. Además, el sistema penal carece de herramientas adecuadas para promover procesos de sanación, contención y futuro para esta población. Por tanto, reducir la edad de imputabilidad no ha demostrado ser una política exitosa en términos de seguridad 5.
Considerar a las víctimas requiere reducir y erradicar los niveles de reincidencia que el encarcelamiento temprano genera. En esta línea, habría que pensar en un eximente de responsabilidad por extrema “vulnerabilidad socioeconómica”, que opere al menos una vez, ya que el Estado no puede eludir su responsabilidad y acondicionar todos los dispositivos exigibles en favor de la plena reinserción de NNA. Ello refuerza la necesidad de fijar un plazo
para implementar cualquier reforma.
El proyecto de ley que propone bajar la edad de punibilidad no se corresponde con un aumento de los delitos juveniles. Los datos disponibles muestran que la participación de adolescentes de entre 12 y 17 años en procesos penales es muy baja: apenas el 0,42 %.
Además, la mayoría de los delitos cometidos por este grupo etario —alrededor del 80 %— son contra la propiedad, principalmente robos, mientras que los delitos graves, como los homicidios, resultan excepcionales 6.
Reiteramos que la respuesta al delito cometido por niños y adolescentes debe ser, ante todo, preventiva y orientada a garantizar condiciones de vida y desarrollo dignas y saludables. Esto implica, entre otras cosas, fortalecer el rol del Estado nacional y provincial en las políticas de Niñez, Adolescencia y Familia, en articulación con organizaciones
comunitarias de fuerte presencia territorial y vínculos sólidos. Supone también contar con dispositivos específicos de salud mental y de atención de consumos problemáticos para adolescentes, hoy prácticamente inexistentes en gran parte del país. Cuando estas oportunidades faltan, niños y adolescentes quedan expuestos al narcotráfico y a un sistema
que termina penalizando a las víctimas y castigando a los eslabones más débiles. El camino verdaderamente eficaz es el del acompañamiento a las familias, la construcción de políticas públicas centradas en el desarrollo humano integral y la garantía de una vida digna para todos.
En cuanto a la visión que da sentido y orienta la acción, en un mundo atravesado por el avance de la cultura del descarte, sostenemos que los adolescentes y jóvenes no son una amenaza, sino presente y esperanza; protagonistas indispensables de una transformación profunda. Por ello, nos duele hondamente constatar una tendencia creciente a perseguir y hostigar a quienes son más frágiles y vulnerables. En este sentido, la propuesta de bajar la edad de imputabilidad penal instala en el imaginario colectivo la idea de que niños y adolescentes son peligrosos.
Sin embargo, los verdaderos peligros que asedian nuestros barrios —el narcotráfico, el tráfico de armas, la pobreza estructural y la falta de alimentación, vivienda y trabajo digno— continúan actuando con altos niveles de impunidad. El crimen organizado del narcotráfico, que atraviesa distintas instituciones y estratos de la sociedad, encuentra en los barrios populares un terreno propicio para captar a los más pequeños. Frente a esta realidad, la única respuesta verdaderamente eficaz es la creación de oportunidades reales, comunitarias y sostenidas, capaces de generar sueños, esperanza y un sentido de vida.
Es oportuno recordar las declaraciones del Papa Francisco al respecto: “Los Estados deben abstenerse de castigar penalmente a los niños que aún no han completado su desarrollo hacia la madurez, y por tal motivo no pueden ser imputables. Ellos, en cambio, deben ser los destinatarios de todos los privilegios que el Estado puede ofrecer, tanto en lo que se refiere
Concluyendo
En este escenario, urge abandonar el falso dilema entre “hacer algo” o “no hacer nada”. Lo que se impone es hacer lo correcto. Frente al intento de avanzar de manera apresurada con un proyecto que prioriza el golpe de efecto por sobre la construcción de consensos, sostenemos que:
La baja de la edad de imputabilidad no resuelve el problema: lo desplaza, lo endurece y lo profundiza.
Las condiciones materiales, institucionales y sociales para un régimen penal juvenil serio no están garantizadas.
Se necesita un enfoque integral, con propuestas diferenciadas para la prevención, la intervención y la reinserción.
Resulta imprescindible superar la falsa dicotomía entre castigar o mirar para otro lado y centrar los esfuerzos en transformar las condiciones estructurales que generan violencia.
La realidad nos coloca ante una disyuntiva decisiva: o profundizamos la cultura del descarte, o asumimos el desafío de construir un entramado social que cuide, incluya y repare. Un entramado que actúe sobre las causas estructurales de la violencia desde los vínculos más cotidianos: en los barrios, en las escuelas, en las plazas, en cada rincón donde se juega la vida y el futuro de nuestros hijos.
Al respecto, es contundente el estudio de investigación titulada “Reducir la edad de imputabilidad: Reflexiones desde la evidencia internacional”, elaborado por Banfi y Tommasi (2025) del Centro de Estudios para el Desarrollo Humano de la Universidad de la Universidad de San Andrés,, en el que se concluye: “ La revisión de la literatura especializada evidencia que los enfoques centrados exclusivamente en el castigo y, en particular, las políticas que proponen reducir la
edad mínima de responsabilidad penal, no solo no resuelven los problemas de inseguridad, sino que tienden a agravarlos.
Diversos estudios comparados muestran que la reducción de la edad de imputabilidad genera un aumento de las tasas de reincidencia, una disminución en la reintegración educativa y laboral de los jóvenes, y una reproducción de desigualdades sociales que afectan de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables. Además, en términos
fiscales, el encarcelamiento temprano impone altos costos al sistema penal sin generar beneficios sostenibles para la sociedad”, disponible en https://udesa.edu.ar/publicaciones-cedh
Mons. Sergio A. Fenoy desea comunicar que ha realizado los siguientes nombramientos:
Pbro. Nicolás Martín Houriet – Párroco de la Pquia. “Todos los Santos” (Catedral – Ciudad Sede).
Pbro. Carlos Dante Magnano – Párroco de la Pquia. “San Miguel Arcángel” (Recreo).
Pbro. Salvador Ricardo Zinicola – Párroco de la Pquia. “Santa Margarita de Escocia” (Gálvez).
Pbro. Claudio Gabriel Bianculli – Capellán de la Policía de Santa Fe – Jefatura.
Sras. María Alejandra Kerz (presidente), Clara Inés Buschiazzo (vicepresidente primera), María Daniela Enrico (vicepresidente segunda) – Miembros del Consejo de Acción Católica.
Pbro. Alejandro Gabriel Ramírez, Sra. Elizabeth Roxana Quiroga y Sra. Lucila Anahí Barduca – Miembros de la Coordinación del Servicio Bíblico Arquidiocesano.
Sres. Fernando Falco, Fernando Colombini, Mario Gelmi, José Baravalle, Juan Carlos Villavicencio, César Grenón, Edgardo Agostini, Ernesto Bucci, Orlando Gauna de Villaverde, Ricardo Pautasso, Roberto García, Rubén Enrico, Marcelo Ferreira, Alfredo Feck, José María Yunges, Raúl Krohling, y José Francisco de Pedro – Miembros de la Comisión Directiva del Servicio Sacerdotal de Urgencia.
Sra. María Eugenia Marcolín – Apoderada legal de la Escuela «Ntra. Sra. de Lourdes» (CS).
Sr. Emilio Perizotti – Apoderado legal de la Escuela “Santa María Goretti” (CS).
Sr. Germán Williner – Apoderado legal de la Escuela “Carlos Macagno» (CS).
Sr. Fabián Jerkovich – Apoderado legal del Colegio “San José Arquidiocesano” (CS).
Sra. Gimena Karlen – Apoderada legal de la Escuela «Santa Marta» (Pilar).
Sr. Walter Albornoz – Apoderado legal del Instituto «San Juan de Ávila» (CS).
Dr. Fabián Antonio Jerkovich – Director del Instituto de Doctrina Social de la Iglesia de la U.C.S.F.
Dr. Luis Héctor Olaguibe – Director del Instituto para la Vida y la Familia de la U.C.S.F.
Además, ha nombrado a la Santísima Virgen María «Nuestra Señora de Itatí» Co-patrona de la capilla «San Alberto Hurtado» de la Parroquia «Ntra. Sra. de Luján» – Santo Tomé.
Y a Santa María Antonia de Paz y Figueroa «Mama Antula» Vice-patrona de la capilla «San Cayetano» de la Parroquia «Ntra. Sra. de Luján» – Santo Tomé.
También ha concedido indulgencia plenaria por el Año Jubilar a los peregrinos que visiten la Capilla «Ntra. Sra. del Milagro», de Felicia, los días 5 y 9 de octubre.
Y ha decretado Año Jubilar para la Parroquia “Ntra. Sra. de Luján” de Santo Tomé, en ocasión de cumplir cincuenta años durante el 2026.
Pax et bonum!
Cngo. Alexis Louvet
Canciller
10.XII.2025
Cancillería
Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz
Av. General López 2720
S3000DCJ Santa Fe de la Vera Cruz
(+54 342) 458-1780/2418
Pcia. Santa Fe – República Argentina
Los obispos argentinos, reunidos en la 127ª Asamblea Plenaria del Episcopado, le enviaron una carta al Papa León XIV, por medio de la cual desean «expresarle el afecto filial y la cercanía del Episcopado argentino hacia su persona, ya que en su ministerio reconocemos a Aquel que nos confirma en la fe y anima en la misión».
La Junta de Educación Católica y el Consejo de Protección de menores y adultos vulnerables de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz realizan una jornada de formación destinada a fortalecer la cultura del cuidado en los ámbitos escolares y eclesiales.
Más de 500 educadores, directivos, representantes legales, agentes pastorales y estudiantes de formación docente participarán de la actividad, este miércoles 22 de octubre de 8.30 a 16.30, en la Sala Garay del Colegio Inmaculada (San Martín 1540).
La jornada contará con la presencia de dos referentes en prevención de abusos y creación de ambientes seguros, el doctor Daniel Portillo Trevizo, sacerdote mexicano y fundador del CEPROME (Centro de investigación y formación interdisciplinar para la protección del menor), quien abordará los fundamentos teóricos de la prevención; y el sacerdote Martín Cabrera Erró, que guiará un espacio práctico orientado a la aplicación institucional. Para los medios y periodistas interesados en la temática, habrá atención a los medios a las 10.30 horas.
PROGRAMA 8.45 – Inicio – Palabras de bienvenida y presentación de la Jornada. 9 –Exposición Dr. Daniel Portillo Trevizio – 1° parte 10.30 – Pausa 11 – Dr. Daniel Portillo Trevizio – 2° parte 12:30 – Pausa almuerzo 13:30 – Espacio tipo Taller – Pbro. Martín Cabrera Erró 16:30 – Cierre
En la Universidad Católica de Santa Fe
Amar y Cuidar: Prevención de Abusos en la Iglesia
La Universidad Católica de Santa Fe invita a participar de la jornada “Amar y Cuidar: la dinámica de la prevención de abusos en la Iglesia”, un espacio de reflexión y formación que busca fortalecer el compromiso con el cuidado y la protección de los más vulnerables dentro de la comunidad eclesial.
📅 22 de octubre – 19 horas – UCSF. Echagüe 7151, Aula 2.52
La actividad estará a cargo del Pbro. Dr. Daniel Portillo Trevizo, reconocido por su labor en el ámbito de la teología y la prevención de abusos.
Está destinada a religiosas, sacerdotes, catequistas, miembros de la comunidad universitaria y público en general, promoviendo una cultura del cuidado y la responsabilidad compartida.
Tu voto y tu compromiso, cimiento de nuestra democracia
Desde el Secretariado de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina, queremos invitar a reflexionar sobre cómo participamos en la construcción social de la democracia, especialmente en estas elecciones de medio término. La Iglesia nos enseña que la participación política es una forma de servir y construir una comunidad más justa y solidaria.
Aveces, el clima cultural se encuentra impregnado de desconfianza y cansancio hacia la política y sus actores. Sin embargo, la auténtica vocación política, propia de la vocación laical, es un acto de amor cristiano que busca el bien común. Es el compromiso de entregar la vida para crear una sociedad fraterna y justa. En este sentido el Papa León XIV en “Dilexi Te” nos dice: “Hago votos, por lo tanto para que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo.” (91)
La práctica política recobra su sentido más profundo cuando busca la unidad y prioriza a las personas más vulnerables, promoviendo intereses que beneficien al conjunto. Como dice el Papa Francisco en “Fratelli Tutti”, y también otros pontífices, trabajar por el bien común y la justicia social es la forma más alta de caridad, cuando la política está al servicio del amor a las personas en todas sus dimensiones, y no sólo de los intereses económicos o tecnológicos.
Francisco también nos enseña que, para hacer un buen trabajo por nuestro pueblo, hay que partir de las necesidades reales y escuchar a los más
vulnerables. La diversidad en la política enriquece y construye una visión más completa del “nosotros”.
El testimonio del Papa ha demostrado que el poder es para servir con amor, cercanía y humildad. Nos anima a ser constructores del bien común,
promoviendo la paz y el respeto, incluso con quienes piensan diferente.
Se aproximan elecciones para elegir diputados y senadores nacionales. Es comprensible que experimentemos cansancio o decepción, pero somos
portadores de una esperanza que debe animarnos a involucrarnos ¡comprometámonos a participar con nuestro voto! Tu compromiso y tu voto son
cimiento de nuestra democracia.
Esta es nuestra oportunidad para dar mayor presencia a nuestra voz en el recinto legislativo y de incidir en el rumbo del país. Te animamos a rezar, informarte y discernir a quiénes votar, conocer sus propuestas partidarias, sus antecedentes cívicos y valores. La enseñanza social de la Iglesia nos recuerda la importancia del valor de toda vida, de la educación, y de la familia como escuela de humanidad. Es necesario que el Congreso de la Nación se vuelva un ámbito de diálogo donde poder superar las heridas sociales de nuestro pueblo.
Que nuestras comunidades sean el espacio de encuentro donde podamos acompañarnos para no caer en el desánimo ni el pesimismo. Que sea desde la vida comunitaria, donde podamos alimentarmos de la fuerza y esperanza evangélica para elegir a quienes mejor representan nuestros valores humanos y cristianos. Sabemos que algunos forman parte de nuestras comunidades, acompañemos su servicio y entrega en esta vocación sublime.
En este año jubilar, también en la política, estamos llamados a ser peregrinos de esperanza. ¡A participar con esperanza! ¡Un fuerte abrazo fraterno!
Secretariado Nacional para los Laicos (SEPLAI) Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos, la Familia y la Juventud
CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
“Pienso en una sana política, capaz de reformar las instituciones,
coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas,
que permitan superar presiones e inercias viciosas.”
Fratelli Tutti n.º 160
Santa Fe, 12 de septiembre de 2025
Mensaje final · Reforma constitucional de la provincia de Santa Fe
Hemos finalizado un camino que como Iglesia hemos recorrido con compromiso desde fines del año pasado. Desde antes del dictado de la Ley de Necesidad de Reforma, acompañamos este proceso con espíritu de diálogo, escucha y participación activa, ofreciendo nuestra palabra desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.
Hoy, en ocasión del acto oficial de jura de la nueva Constitución Provincial, que marca el cierre de este proceso y la apertura a una nueva etapa, queremos compartir algunas reflexiones. Valoramos especialmente la redacción final del artículo 3, que expresa:
“La Provincia asegura la distinción entre el Estado y el orden religioso y no establece religión oficial. La relación entre el Estado, la Iglesia Católica, las iglesias y los cultos legalmente reconocidos se rige por los principios de autonomía, igualdad, no discriminación, cooperación y neutralidad.”
Esta formulación recoge con claridad varios de los aportes que hemos manifestado como Iglesia. Apreciamos la mención expresa a la Iglesia Católica; representa un gesto de madurez democrática, de reconocimiento institucional y de respeto por una historia compartida con el pueblo santafesino.
El Concilio Vaticano II (1962-1965) afirma con fuerza que “en virtud de la dignidad humana de toda persona, nadie debe ser obligado ni impedido de manifestar sus convicciones en materia de fe” (Dignitatis Humanae, 2).
Los Papas Benedicto XVI y Francisco hablan de «la colaboración constante entre las autoridades civiles y eclesiásticas para el bien de toda la colectividad, permaneciendo cada uno dentro de los límites de sus propias competencias y espacio» y afirman que una sana laicidad «significa mantener la distancia necesaria, la clara distinción y la colaboración indispensable entre la política y la religión […]» (Francisco, 2024)
El Papa Francisco, en su viaje a Córcega expresaba “la necesidad de desarrollar un concepto de laicidad que no sea estático y rígido, sino evolutivo y dinámico, capaz de adaptarse a situaciones diversas o inesperadas, y de promover la colaboración constante entre las autoridades civiles y eclesiásticas para el bien de toda la colectividad, permaneciendo cada uno dentro de los límites de sus propias competencias y espacio”
Desde esta perspectiva, observamos en este artículo una expresión equilibrada, actual y fiel al espíritu de diálogo, autonomía y cooperación que como Iglesia promovemos con las instituciones del Estado. Valoramos que la Constitución visibiliza el lugar que la fe y sus expresiones han tenido, y tienen, en la vida de las comunidades, incluyendo en este sentido lo establecido en el -no modificado- artículo 18 de la nueva carta magna provincial.
Durante este camino, como Iglesia también hemos presentado aportes en tres ejes fundamentales: ecología integral, vida y dignidad humana y organización política. Reconocemos con esperanza que algunos de estos temas han encontrado eco en el texto aprobado: el derecho al agua, al ambiente, los derechos digitales, aspectos de educación, el fortalecimiento del sistema democrático, reconocimiento a pueblos originarios, derechos de personas con discapacidad y medidas de acción positiva para sectores históricamente vulnerados, entre otros.
Valoramos profundamente la presencia activa de tantos fieles católicos, cuyos aportes y voces fueron escuchados. Esa participación, plural y respetuosa, también expresa el camino sinodal que, como Iglesia, estamos llamados a recorrer: caminar juntos, discerniendo con el pueblo, en diálogo con todos.
Estamos convencidos de que fue muy oportuna la apertura a la sociedad civil para la presentación de proyectos y la participación en audiencias públicas. Estos espacios fortalecieron el proceso y enriquecieron el debate con la voz plural del pueblo. Aproximadamente 700 proyectos fueron presentados por personas e instituciones de distintos sectores, reflejando el compromiso democrático y el deseo profundo de aportar al bien común.
Sabemos del esfuerzo y la responsabilidad que implicó llevar adelante esta noble tarea para quienes recibieron del pueblo el mandato de concretar la reforma constitucional. También para sus equipos, asesores, familias y seres queridos, este ha sido un camino exigente y valioso. Hacemos extensivo nuestro reconocimiento a quienes trabajan en la Legislatura provincial y a equipos periodísticos que han acompañado este proceso, cuyo compromiso cotidiano ha sido fundamental. A ustedes, nuestro saludo fraterno y agradecido.
Recordamos con afecto a la convencional electa Alejandra “Locomotora” Oliveras. Su vida fue testimonio de fortaleza y esperanza, aún en medio de las adversidades. Nuestra oración por su eterno descanso, y reiteramos nuestras condolencias a su familia y amistades.
Empieza en nuestra amada Provincia de Santa Fe un nuevo capítulo institucional, una oportunidad para seguir construyendo una sociedad más justa, fraterna y participativa. Comienza ahora el tiempo de la entrada en vigencia de este nuevo texto, sancionar nueva normativa, organizar y reorganizar estructuras y abrir caminos concretos que hagan vida el texto aprobado. En este nuevo capítulo, la Iglesia Católica reafirma su compromiso con el pueblo santafesino.
Invitamos a actores sociales, políticos y comunitarios a seguir cultivando juntos una cultura del encuentro, en la que nadie quede afuera y todos, todos, todos puedan aportar al bien común.
Seguiremos caminando, con humildad y esperanza, al servicio del bien común, promoviendo la dignidad de cada persona y acompañando con alegría la vida de nuestras comunidades.
Mons. Pedro Torres, obispo de Rafaela Mons. Ángel José Macín, obispo de Reconquista Mons. Eduardo Martín, arzobispo de Rosario Mons. Ernesto Fernández, obispo auxiliar de Rosario Mons. Sergio Alfredo Fenoy, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz Mons. Matías Vecino, obispo auxiliar de Santa Fe de la Vera Cruz Mons. Han Lim Moon, obispo de Venado Tuerto Equipo Interdiocesano · Reforma Constitucional
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