Santa Fe será sede del 4° Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales (ENED) de Argentina, del 24 al 26 de julio. Es un espacio dedicado al fortalecimiento de la misión en los ámbitos digitales.
El encuentro tiene como propósito no solo brindar herramientas técnicas y estratégicas, sino también profundizar en la identidad espiritual del evangelizador digital, es decir, de aquel que se hace presente en el mundo digital con una presencia misionera, anunciando la Buena Nueva.
A partir de la iniciativa “La Iglesia te escucha”, llevada adelante por el Dicasterio para la Comunicación, con la colaboración de más de 250 misioneros digitales de todo el mundo, que logró llegar a 20 millones de personas, surgió una comunidad de evangelizadores que llevan adelante la misión de la pastoral digital y que ya se reunieron en varias oportunidades de forma virtual, convocados por este dicasterio.
En resonancia con esta propuesta surgió en Argentina un encuentro presencial de evangelizadores digitales, cuya primera edición se realizó en el 2023, en Buenos Aires. Luego fue el turno de Córdoba y el año pasado nuevamente en Buenos Aires. En cada ENED se comparten experiencias, desafíos, búsquedas, y anhelos para seguir creciendo juntos en la misión de la Evangelización Digital, también se crean vínculos fraternos de amistad.
El Papa León XIV nos pide que no tengamos miedo de llevar la esperanza a los nuevos escenarios culturales visibilizando los rostros humanos y sus historias, nos invita a que se escuchen nuestras voces en el mundo digital, colocando en el centro la dignidad humana.
La Evangelización Digital es una vocación única y particular en la que Dios te llama a difundir su Buena Noticia con creatividad en el continente digital. Consideramos importante ser y hacer comunidad entre nosotros para compartir nuestras experiencias y formarnos. Se trata, no solo de reparar las redes, sino también de tejerlas entre nosotros.
Por eso:
Si creas contenido de evangelización en redes de manera periódica.
Si tu mensaje transmite un mensaje de fe alentador.
Si tu contenido tiene como fuente el Magisterio y la Tradición de la Iglesia Católica, promoviendo la unidad y la misericordia que Jesús proclamó.
La Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz convoca a toda la comunidad arquidiocesana a participar de la Santa Misa en ocasión de la Solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo. La celebración será el próximo lunes 29 de junio a las 19.30 horas en la Catedral Metropolitana. La Eucaristía será presidida por Mons. Matías Vecino.
En esta fecha tan significativa para la vida de la Iglesia, la misa se ofrecerá de manera especial por las intenciones del Papa y de nuestros obispos, pidiendo a Dios que los ilumine y fortalezca en su ministerio pastoral al servicio del Pueblo de Dios.
Se invita a todos los fieles a unirse en esta oración de comunión eclesial, honrando la memoria de los apóstoles que dieron su vida por el Evangelio.
El obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, Mons. Matías Vecino, presidió la celebración de Corpus Christi realizada en la ciudad sede, que este año tuvo como lema “Eucaristía, escuela de humanidad”.
Cientos de santafesinos de diferentes parroquias, comunidades, escuelas, movimientos, asociaciones y áreas pastorales, así como laicos -peregrinos de pie- se congregaron frente a la Catedral Metropolitana para celebrar a Jesús Eucaristía. Tras la celebración de la santa misa, tuvo lugar la tradicional procesión con el Santísimos Sacramento por las calles linderas a la Plaza 25 de Mayo y la Casa de Gobierno, para luego cerrar con la bendición.
A continuación compartimos algunos pasajes de la homilía de Mons. Vecino, que a partir de las lecturas del día, puntualizó tres caminos de humanidad. En primer lugar, el de nuestros límites y fragilidades.
Dios, en el largo camino que el pueblo de Israel hizo para liberarse de la esclavitud, no lo deja solo, y le dice: “yo te alimenté” (Dt 8, 16)
“La fragilidad no es algo que tenemos que superar, y seguir para adelante. Como menciona el Papa León en su primera encíclica, el ser humano no progresa a pesar del límite, sino a través del límite. En la fragilidad encontramos la posibilidad de la gracia, ya lo decía San Pablo: me glorío en mi debilidad”.
“Somos seres que estamos siempre en camino, peregrinos, no terminados, en camino hacia una plenitud, en medio de nuestras dependencias, de tantas cosas que nos esclavizan, nos atenazan, nos encadenan, Dios nos dice: no te dejo solo, me ofrezco yo mismo como alimento. Es un camino duro el de la vida, pero Dios está con nosotros”.
Como segundo camino, Vecino aludió a la Eucaristía como vínculo de unidad y comunión.
“Ya que hay un solo pan, todos nosotros aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo” (1Cor 10, 17)
“La Eucaristíanos debe llevar al perdón, la comprensión, la mirada de misericordia, la necesidad del otro. No hay nada demoníaco, no hay nada más inhumano, que las divisiones, las críticas ácidas, las murmuraciones, las palabras hirientes, el bullying, la ironía mordaz, el desinterés, el individualismo que me aísla”.
El tercer camino de humanidad que propuso fue el de salir al encuentro:
“El pan que yo les daré es mi carne para la vida del mundo” (Jn 6, 51)
“Ser humanos es vivir en salida. La Eucaristía no es algo (solo) para mí, es para transformarme a mí en algo para los demás. No es para el propio fortalecimiento o perfeccionamiento, como si la santidad fuera eso, sino para lanzarme al anuncio del evangelio, y también para lanzarme al compromiso social, a la construcción de la ciudad de Dios. Que nuestra carne, nuestra vida, nuestro ser sea para la entrega y para la construcción de un mundo mejor”.
“Hay dos riesgos grandes hoy para nosotros en el modo de relacionarnos con la eucaristía: la reducción legalista y la reducción devocionalista, que centran el vínculo con Jesús en mí mismo: yo tengo que, yo me siento bien. Y la Eucaristía no está en primer lugar solamente para mí, no está destinada a una autocomplacencia de ningún tipo: ni legalista ni devocionalista. Nos enseña que la humanidad verdadera pasa por la entrega: es mi carne, para la vida del mundo. En la celebración somos alimentados para la misión”.
“La celebración no es para engordar ganado ocioso, no es para seguir creciendo yo y no dar una mano nunca a nadie. Sobre todo la Eucaristía nos empuja a mirar a los más pobres. Como decía Benedicto XVI, en Sacramentum Caritatis: no podemos ser alimentarnos por el Señor y despreocuparnos por el hambre de nuestros hermanos”.
“Volvemos nuestra mirada a María, ella que es maestra de humanidad, porque es la madre de la humanidad santísima de Dios. Que ella con su ternura, su cariño nos abra los ojos para amar a la humanidad. De ella, que arropó al Dios débil del pesebre, podemos aprender integrar nuestra fragilidad humana en nuestro camino espiritual. De ella, que acogió la vuelta de los discípulos luego del escándalo de la Cruz, aprendamos el arte de perdonar y formar comunidad. De ella, que salió sin demora a visitar a su prima Isabel, aprendamos a ser hermanos, a no encerrarnos”.
Homilía de pronunciada por monseñor Matías Vecino, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz en ocasión del Te Deum por la conmemoración de la Revolución de Mayo de 1810. La celebración tuvo lugar en la Iglesia Catedral, el domingo 25 de mayo.
Introducción
Me animo a comenzar con una anécdota más bien autobiográfica con relación al texto del Evangelio que acabamos de escuchar. En un retiro en mi 4to o 5to año de seminario el predicador propuso a la meditación precisamente Mt 20,20-28. En su explicación ya había algo que suscitaba en mi interior cierto rechazo, pero cuando me quedé solo con ese texto, la rebelión se hizo explícita. Tengo que sumar que la plática anterior había girado en torno al evangelio del joven rico, que culmina con este comentario de Jesús: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos” (Mt 19,24). Ya con la cancha marcada por este texto, y confrontado personalmente por el que escuchamos recién, les confieso que entré en crisis y mi corazón hizo experiencia de un profundo rechazo a las palabras de Jesús. ¿Cómo puede ser que Dios ponga en mi corazón el deseo, el ímpetu, el anhelo de grandeza, de brillo, de trascendencia, y al mismo tiempo me diga que el camino para alcanzar esto es para el otro lado? ¿Cómo se entiende que la aspiración a presidir pase por el ojo de la aguja del último puesto? Algo de esto encontramos también en Nietzsche cuando escribía que el cristianismo “envenena” la humanidad con sus ideas de humildad, servicio, pequeñez, etc. (cfr. Deus caritas est, 3). Evidentemente a todos nos repelen ciertas ideas extrañas de Jesús, y la gran tentación es que terminemos como el zorro de la fábula, que intentando alcanzar las uvas por tres veces y no pudiendo, se termina convenciendo a sí mismo de que no valía la pena porque de todos modos estaban verdes. Es decir, llegamos a la conclusión de que el evangelio es muy lindo, pero que no es nada más que una especie de cuentito ficticio, edificante, sí, pero irreal, invivible en este mundo con sus lógicas y senderos propios. Sin embargo, les quería compartir igual este texto, y mi experiencia con él, porque entiendo que expresa el centro original y el gran aporte del cristianismo a la humanidad, y porque para todos es escandaloso, no sólo leerlo y predicarlo en un Te Deum “para otros”, sino también para mí mismo.
Poder e ideología
Perdón por lo largo de la introducción, pero dicho esto, déjenme ahora compartirles unas pinceladas de la definición de autoridad y poder según Jesús de Nazaret. Lo primero que hay que decir es que los protagonistas no son ni herodianos ni romanos: son los discípulos de Jesús. El Señor no le está hablando a la dirigencia política, sino a la Iglesia, a los suyos. Podríamos decir: los destinatarios del pasaje “son obispos”. Aparece la madre (podríamos hacer una homilía aparte) y pide cargos. “La derecha y la izquierda”. Aquí estos términos no tienen la connotación que tienen hoy, pero en el fondo terminan significando lo mismo. Lo que pide la madre de los Zebedeos es poder. De hecho, las ideologías de izquierda o derecha son precisamente expresiones de una voluntad de dominio de las ideas por encima de las personas, como toda ideología, como incluso el cristianismo podría degenerar perversamente en ideología al erigirse en bastión de ortodoxia por sobre servicio de salvación para la persona humana. Hoy el Papa León publicó su primera encíclica en la que precisamente habla de esto (referido a la IA), y nos invita a construir, no una Babel (diversas lenguas, diversas ideologías) en la que los poderosos se buscan a sí mismos, sino una Jerusalén en la que Dios y la persona humana estén al centro. Cuando dejamos que los relatos sean más importantes que la gente, la gente se termina transformando en un instrumento para construir nuestro relato, usamos y abusamos de personas concretas, por lo general más débiles, para intereses particulares, que pueden ser económicos, afectivos o políticos. Es lo que el Papa Francisco denominaba populismo: la exacerbación de los instintos de la gente en beneficio propio, para obtener popularidad o votos.
Relación poder espiritual y el poder secular
Lo segundo a subrayar tiene que ver con la expresión “esos puestos son para quienes los ha destinado mi Padre”. Luego de transformar, de manera magistral, su sed de dominio en fuerza para la entrega, Jesús les tira esta enigmática frase. No deberíamos olvidar que nuestros puestos dependen y provienen siempre de Dios. Lamentablemente, uno de los grandes males del secularismo, es la tentación de que por encima de mí no hay nadie más y que yo no le tengo que rendir cuentas a nadie. Es una especie de absolutismo camuflado con ropas democráticas, pero que a veces se siente en las actitudes, los discursos y las decisiones. Por otro lado, paradójicamente, nos encontramos a veces con dirigentes políticos que parecen profetas iluminados o mesías ungidos (este puesto me lo dio mi Padre, soy un enviado suyo). Miren que para esto en parte se hizo la reforma constitucional, para que la Iglesia no se meta en politiquería y deje de tener connivencias con el poder, reconociendo una sana laicidad al Estado, y para que el los dirigentes políticos no se pongan místicos. Voy a decir una barbaridad; una frase como para que me hagan un recorte y me escrachen en las redes. Yo creo que no tengo vocación de obispo. Siempre estuve seguro que quería ser discípulo de Jesús, pero no tengo un llamado a un cargo. Siento que el cargo me viene como añadidura a seguir a Jesús dondequiera que vaya, a beber el cáliz que él ha de beber. Me parece que se podría hacer una analogía con la actividad política: la vocación no es a ser presidente, o gobernador, o intendente, sino a servir al Pueblo argentino, cueste lo que cueste… ¡incluso el cargo!
Autoridad y servicio
Y por último, los otros diez se enojaron. Todos aspiraban al cargo, pero no hay cargos para todos. Vuelvo a la idea inicial: Jesús les está hablando a sus discípulos. Pero me imagino que algo de esto debe suceder cuando se arman las listas para las elecciones, y después, cuando se tiene que cumplir con los compromisos de campaña. ¡Los cargos! Otra vez aparece el Jesús disruptivo, contracultural, revolucionario. Los jefes de las naciones dominan y los poderosos hacen sentir su autoridad… entre uds, ¡así no! En griego las palabras expresan un aire de superioridad, una idea de ponerse por encima de los demás (katakyriéuousin y katexousiázousin – kata: estar sobre, aplastar). Entonces, nada de privilegios ni de excepciones, nada de pensar que nos podemos arrogar ciertos derechos especiales por el peso que llevamos y el sacrificio que hemos hecho. Estamos llamados a ser ministros, que no es una especie de título nobiliario moderno, no es un espacio como la derecha ni la izquierda, sino el último lugar (latín: minus stare).
Conclusión
Y termino con otra anécdota personal. En un curso para obispos nuevos que hice el año pasado, fue uno a dar un testimonio de su ministerio episcopal y nos dijo: tengan cuidado con caer en la tentación de la cohorte. Porque pasás de una parroquia, en la que te tenés que cocinar vos, te tenés que limpiar la pieza, tenés que pagar tus cuentas, hacer tus mandados, arreglarte como podés en muchas cosas, y ahora tenés todo solucionado. La secretaria te responde el teléfono, el ecónomo te paga las cuentas, el de la administración te cuida el auto, un chofer te lleva de acá para allá, y te empiezan a decir “Monseñor” y “Eminencia”. Entonces terminás pensando que sos mejor que los demás.
Hoy celebramos a María, madre de la Iglesia, una fiesta que nos recuerda cómo la Virgen, para ser la madre de todos, para ser-para-los-demás, tuvo que aprender a soltar su derecho y su título de Madre de Jesús. Le pedimos a ella, madre del Pueblo argentino, que nos acompañe como patria y nos vaya ayudando a vivir el Evangelio como ella lo vivió.
Bajo el lema ¡Gracias Madre, porque tu amor nos abraza a todos!, más de 180.000 peregrinos, de más de 30 localidades, visitaron el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz.
Desde muy temprano el sábado, y hasta la última celebración eucarísticas del domingo, niños, jóvenes, familias, enfermos y discapacitados… llegaron a visitar a la Madre llevando con ellos sus ofrendas, sus pedidos, sus agradecimientos, sus promesas. Como ocurre cada año, esta edición de la Peregrinación a Guadalupe, la 127°, no fue la excepción. El pueblo de Dios peregrinó para visitar a su Madre.
El sábado por la mañana fue el momento para los miles de niños y niñas de la catequesis, que llegaron hasta la basílica a llevar sus ofrendas. Por la tarde la misa por las personas enfermas y discapacitadas congregó también a cientos de peregrinos. Más tarde fue el momento para la Pastoral Carcelaria, la Familiar y de la Vida, para cerrar con la ofrenda juvenil.
Ya el domingo, a la tradicional misa de los peregrinos, continuó la de las vocaciones, para llegar a la celebración central, con la bajada de la Virgen desde el camarín, la procesión por el barrio y la misa presidida por monseñor Sergio Fenoy.
“En Guadalupe, cada peregrino dejó algo de sí… y se llevó una bendición que no se explica, se siente, y seguramente irá fecundando la semilla del amor que cada uno se llevó su corazón, después de haber celebrado la fiesta de la Madre. Seguramente, aparecerán los frutos de la alegría para superar las tristezas, frutos de fortaleza para hacer frente a las dificultades y frutos de esperanza para tener horizontes diocesanos que nos ayuden a seguir fieles en el seguimiento de Jesús”, expresó el párroco Marcelo Blanche.
Durante todo el fin de semana, Cáritas recibió las donaciones de los peregrinos en alimentos no perecederos para compartir con las personas más necesitadas de las comunidades de la arquidiócesis. Asimismo, más de 300 personas participaron como voluntarios, servidores y colaboradores, ya sea de la comunidad guadalupana, como así también de Cruz Roja, servicios de ambulancia 107, COBEM, SEM, Bomberos Voluntarios, Protección Civil, Colegio de Podólogos y de la Municipalidad de Santa Fe.
Video de la homilía de monseñor Sergio Fenoy
Desgrabación de la homilía.
Por Providencia de Dios, podemos celebrar a nuestra Patrona, siempre, en el tiempo de la alegría, de la santa alegría, el tiempo de la Pascua. Siete semanas, que son una sola, un solo domingo, decían los antiguos. El gran domingo. Por eso los evangelios que siempre compartimos, son tan hermosos.
Particularmente este, creo que nos sentimos como involucrados en la lectura. Al lado de Cleofás hay un discípulo sin nombre, para que nosotros pongamos el nuestro. Para que sintamos que estamos ahí. Para que sepamos que también nosotros hemos pasado o vamos a pasar por los momentos que esos discípulos tendrán que vivir la tarde de Pascua.
Así que, imaginemos que estamos ahí, y mientras compartimos el texto preguntémonos: ¿dónde estoy?, ¿cómo estoy?, ¿qué hago?, ¿qué puedo hacer?
Hay como tres momentos. El primero es la fuga, la huida. Los discípulos están en Jerusalén, ellos los dejan, y con un paso que no es un paseo precisamente, sino un paso cansado, triste -con el rostro oscuro dice el evangelio-, arrastrando la muerte dejan Jerusalén y van hacia su pueblo.
Llevan la muerte en el corazón, la muerte de Jesús. Quieren separarse del crucificado. Porque lo querían, y mucho, y por eso hablan todo el camino sobre Él y no pueden creer que haya terminado como un criminal. Y seguramente que en esa discusión están buscando el culpable, ¿quién fue?, ¿cómo fue?,¿cómo Dios permitió esto?, ¿cómo no hizo nada?, ¿quién habrá sido?
No es solamente la muerte de Jesús, es el final de sus sueños, de sus ilusiones. Es la muerte de una imagen de Dios, que tenían, que tenemos… muy pegada en el fondo del corazón: el Dios omnipotente de la fuerza y del dominio. Todo eso lo va mascullando en el camino.
Podemos sentirnos nosotros también ahí, cuando abandonamos las comunidades, cuando la Iglesia nos escandaliza y nos hiere, cuando esperamos de Dios lo que no nos da, cuando nos cansamos de pedir. Cada uno puede poner su discurso; su discurso de dolor, de desazón.
Inútilmente quieren separarse. No lo van a lograr. No lo hubieran logrado. Porque, aunque se van, Jesús es el tema de conversación. Así como San Carlos de Jesús decía, una vez que encontré a Cristo me di cuenta que no podía, sino vivir para Él, estos discípulos van a tener que decir o podrían haber dicho, aunque nos alejamos nuestra vida ya no va a ser la misma. Una vez que lo hemos conocido, aunque fracasó, aunque nos desilusionó, ya no podemos volver a lo de antes. Es mentira que pueden volver.
Nadie que se ha encontrado con una página del Evangelio o con Jesús haciendo alguna experiencia en su vida, es el mismo. Nadie, no nos engañemos. Después de Jesús, nadie queda igual.
El segundo momento es el encuentro. Jesús estaba con ellos, pero ellos no lo veían. Jesús resucitado siempre está. Desde que resucita siempre está con nosotros. No juega a las escondidas de aparecer y desaparecer, de ir y venir; siempre está con nosotros. No siempre lo vemos. Ahí está Él. Y ese paso de muerte tendrá que ser paso con otro, ya son tres.
El Señor le irá contagiando su propio paso. Pero lo hace como siempre, como maestro. Entonces lo primero que hace…, los quiere escuchar. Los quiere escuchar. Quiere que les cuenten qué les pasa, los hace dialogar, los hace descargar. Que ellos cuentan su historia, su interpretación. Jesús le da la interpretación desde la palabra que ilumina y da sentido.
Y esto nos dice también que nuestra propia historia tendrá la interpretación de la palabra que utilicemos, o de la que nos sirvamos se la de. Si es la palabra del egoísmo, la palabra del mundo, la palabra de la vanidad, del individualismo; contaremos una historia. Si es la palabra de Dios, será otra la historia. La palabra que elijamos interpretará nuestra vida.
Es Buen Pastor que sale a buscar la oveja que se perdió. Es el Dios que ama primero, que no espera que alguien se pierda para después ir a buscarlo. Él se adelanta en el camino del extravío; y creo que también planea alguna trampita para que cuando nos vamos, caigamos en esa trampa, caigamos en sus brazos.
Es Dios de las mil emboscadas. Sabe cómo ponernos emboscadas para cuando nos queremos ir, y al darle la espalda, volvamos a caer en sus manos y en su corazón.
Por último, es el regreso. En el encuentro los discípulos tendrán que tomar el paso de Jesús y del rostro oscuro pasarán al corazón que arde. El corazón que siente las respuestas que estaban buscando. El corazón que se siente seguro, porque se siente amado. El corazón que ha alcanzado lo que buscaban.
Y el regreso. Que no sé si sería una carrera, si volverían corriendo… Pero si volverían con ganas de volver. Es el paso del deseo, del que tiene ganas de volver, del que se fue pero no esperaba la hora de encontrar alguna excusa, algún motivo para volver. El Señor que está presente no siempre se hace visible. Y ellos entonces, al encontrarse con ese peregrino, hacen la primera oración de la comunidad cristiana; la más bonita que podamos imaginar. Después de esa oración no vale la pena pensar en otras: «Señor quédate con nosotros».
¿Podemos pensar en algo más que le podemos pedir a Jesús? ¿Como Iglesia; cada uno de nosotros como familia? ¿Podemos pedirle otra cosa? ¿Hay algo más grande que decirle, quedate Señor? Quedate con nosotros.
Hace un gesto Jesús con el pan. Últimamente, será la Eucaristía, porque todo el relato es como el domingo: la palabra, la Eucaristía, el regreso es la misión. Últimamente será la eucaristía, pero, antes que nada, Jesús al tomar el pan les está diciendo «Yo soy este pan». Lo parte y lo da. «Yo soy la vida donada. Yo soy la vida donada»
En ese gesto descubren que Él está y lo ven. Las dos cosas, en el gesto aquel que estaba y no se veía, se descubre. En el gesto de amor. Ningún gesto de amor se pierde. La muerte no puede con ningún gesto de amor; no prevalece. Será la vida la que venza en cada gesto de amor. Y vuelven a compartir porque saben que, así como se fueron decepcionados, necesitan fe y alegría; y la fe y la alegría crece cuando la compartimos.
Tres momentos. Ahí está nuestra vida. Nuestro camino con Jesús, el camino de la Pascua, el que tenemos que recorrer de aquí hasta la eternidad.
Pensando en María, a quien celebramos hoy. Cuando esta tarde la bajábamos de su camarín, e iba mirando las escaleras para no caerme, pensaba: por estas escaleras subieron tantos miles de santafesinos. Muchos, este fin de semana. En esta fiesta. Tantos antes… Cuántos de ellos habrán sido discípulos de Cleofás, discípulos de estos cristianos, desconsolados, abatidos, tristes, pesimistas.
Cuánto camino llevando muerte para arriba. Y que hermoso que sea Ella la que baje como para deshacer ese camino triste con la presencia de su Hijo. Porque cuando lo encontramos, el brillo que Ella tiene no es propio. María no brilla por sí misma, refleja la belleza de Jesús. Por eso cuando bajaba y salía al encuentro, y recorrió estas calles y ustedes la saludaban, la aplaudían era el momento del encuentro. No tiene otra cosa para darnos que a Jesús.
Y por último el gesto, el gesto de amor que hace que descubramos que Jesús está vivo siempre al lado mío. Aunque no siempre lo vea. Siempre presente, aunque no visible. Este año quisimos regalarle un gesto a María, que estoy seguro era muy de ella. Como lo hizo en el nacimiento de su Hijo. Como lo hizo en la visitación. Como lo habrá hecho muchísimas veces en la comunidad el día de Pentecostés. Como lo hizo con su Hijo en el camino de la cruz: un abrazo. Un abrazo.
Toda la gente que ha venido a su santuario le ha agradecido que nos abrace. Ha agradecido un gesto de amor. Lo han sentido y a través de ese gesto no volvieron igual. Nadie queda igual después de Jesús. Nadie vuelve igual después de encontrarse con ella. Y mucho más si nos regala un gesto de amor tan humano, tan de Madre, tan cariñoso, de tanta ternura.
Queridos peregrinos, gracias por esta fiesta, por realizar una vez más esta peregrinación. Gracias a todos los que han servido, a los peregrinos, a todos los agentes pastorales de la basílica, a los sacerdotes que han confesado, a los diáconos y seminaristas que han bendecido, a todos los que hicieron gestos de amor para decir: Él está en medio nuestro, para decir aquí está Ella y está Él.
Gracias por esta fiesta y nos deseamos mutuamente que en el saludo de paz, que nos daremos en la misa, María esté recorriendo cada lugarcito de esta plaza. En los brazos del que lo da, en el corazón del que lo recibe, y que se lleven a su casa su abrazo y su bendición.
Los Obispos de Santa Fe se reunieron con periodistas en una charla abierta
El encuentro se realizó el pasado viernes 19 por la tarde, en el recientemente inaugurado Multiespacio de la UCSF, en Moreno y 1º de Mayo. Fue la primera vez que Mons. Sergio Fenoy recibió a los periodistas acompañado del obispo Auxiliar, Matías Vecino. Participaron también el delegado Episcopal para las Comunicaciones, Esp. Lic. Marcelo Bertone, junto a integrantes del Equipo de Comunicación Arquidiocesano, quien estuvo a cargo de la organización del encuentro.
En un primer momento, los obispos ofrecieron una rueda de prensa a los periodistas presentes de los diversos medios locales. Luego tuvo lugar un intercambio descontracturado e informal, en el que la conversación fluyó con espontaneidad.
Abordaron temas como la constante presencia de la iglesia en el territorio y su poca visibilización mediática, la mirada sobre el tema social, y la vitalidad de la iglesia santafesina. En la ocasión, los obispos anunciaron su deseo de visitar personalmente los distintos medios durante el año próximo, generando un espacio más de cercanía, encuentro y diálogo.
Fomentar la comunión
Respecto a la situación social, Fenoy refirió al flegelo de la droga y valoró el trabajo silencioso de personas y organizaciones que enfrentan esta realidad con recursos mínimos: “Es un gigante terrible, destructor. Ocupa todo, llega a todos los espacios y destruye lo que encuentra. Ver el esfuerzo de quienes con muy poco hacen frente a esto es admirable”, declaró.
Vecino destacó el problema del hambre: “Hay mucha gente sufriendo, me impacta la cantidad de gente comiendo de la basura, creo que es la imagen más dolorosa que nosotros tenemos”.
A su vez, enfatizó que también forma parte de lo social el modo de tratarnos y vincularnos entre nosotros: “La falta de cariño, de empatía que hay con el otro, aun cuando piense distinto. La falta de diálogo y de encuentro que hay, son cosas que podríamos reflexionar en este tiempo navideño”.
Recordando que la palabra comunicación tiene la misma raíz que comunidad y comunión, Fenoy expresó el deseo de visitar cada medio el año próximo, para conocer a los periodistas en su lugar de trabajo: “Los comunicadores son fundamentales en este mundo nuevo. En una sociedad que no quiere la violencia, la marginación, la exclusión y que, al contrario, busca incluir, busca la verdad, busca el bien común, ustedes están en primera línea”, aseguró.
Más allá de los números
Consultados por la vida de fe de la arquidiócesis, Fenoy reconoció que en otras épocas hubo mucha fe, “una fe más bien cultural, donde todo conducía a la práctica religiosa y sobre todo católica”. Hoy, atravesados por el pluralismo religioso, la secularización y también la pandemia, el escenario cambió.
Sin embargo, el arzobispo aseguró que “los agentes pastorales en las parroquias están entusiasmados, hay mucha religiosidad popular también, hay mucha vida familiar de fe que a lo mejor no se ve, y no se puede contabilizar, la obra social es grandísima, la solidaridad, y todo eso son manifestaciones de fe”.
En el mismo sentido, Mons. Vecino remarcó que no hay que poner la esperanza en los números, y tomó ejemplo del misterio que celebra la Iglesia en estos días: “Lo que el Niñito Jesús nos dice es totalmente lo contrario: nadie se dio cuenta. Unos pastores, unos paganos venidos de tierras lejanas: la gente menos pensada. No hubo multitudes”.
Esta es “la paradoja de la Navidad”, comentó Fenoy: “El pueblo de Dios esperaba un salvador revestido de poder, de dominio… y Dios nos responde con esta paradoja extraordinaria, maravillosa, de un Niño, con todo lo que significa: poca cosa, inerme, impotente… Pero lleno de amor y necesitado de amor. Dios ha querido entrar por esa puerta de la sorpresa y de la ternura”.
Con ese énfasis en el encuentro, la proximidad y el diálogo sincero, culminó un espacio que buscó estrechar la relación entre la Iglesia santafesina y quienes día a día trabajan en los medios locales.
La Cancillería informa que el Arzobispado permanecerá cerrado del 24 al 26 de diciembre, y del 31 de diciembre al 31 de enero, permaneciendo abierta solo la Oficina de Economato del lunes 5 al viernes 9 de enero.
La Junta de Educación Católica y el Consejo de Protección de menores y adultos vulnerables de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz realizan una jornada de formación destinada a fortalecer la cultura del cuidado en los ámbitos escolares y eclesiales.
Más de 500 educadores, directivos, representantes legales, agentes pastorales y estudiantes de formación docente participarán de la actividad, este miércoles 22 de octubre de 8.30 a 16.30, en la Sala Garay del Colegio Inmaculada (San Martín 1540).
La jornada contará con la presencia de dos referentes en prevención de abusos y creación de ambientes seguros, el doctor Daniel Portillo Trevizo, sacerdote mexicano y fundador del CEPROME (Centro de investigación y formación interdisciplinar para la protección del menor), quien abordará los fundamentos teóricos de la prevención; y el sacerdote Martín Cabrera Erró, que guiará un espacio práctico orientado a la aplicación institucional. Para los medios y periodistas interesados en la temática, habrá atención a los medios a las 10.30 horas.
PROGRAMA 8.45 – Inicio – Palabras de bienvenida y presentación de la Jornada. 9 –Exposición Dr. Daniel Portillo Trevizio – 1° parte 10.30 – Pausa 11 – Dr. Daniel Portillo Trevizio – 2° parte 12:30 – Pausa almuerzo 13:30 – Espacio tipo Taller – Pbro. Martín Cabrera Erró 16:30 – Cierre
En la Universidad Católica de Santa Fe
Amar y Cuidar: Prevención de Abusos en la Iglesia
La Universidad Católica de Santa Fe invita a participar de la jornada “Amar y Cuidar: la dinámica de la prevención de abusos en la Iglesia”, un espacio de reflexión y formación que busca fortalecer el compromiso con el cuidado y la protección de los más vulnerables dentro de la comunidad eclesial.
📅 22 de octubre – 19 horas – UCSF. Echagüe 7151, Aula 2.52
La actividad estará a cargo del Pbro. Dr. Daniel Portillo Trevizo, reconocido por su labor en el ámbito de la teología y la prevención de abusos.
Está destinada a religiosas, sacerdotes, catequistas, miembros de la comunidad universitaria y público en general, promoviendo una cultura del cuidado y la responsabilidad compartida.
Tu voto y tu compromiso, cimiento de nuestra democracia
Desde el Secretariado de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina, queremos invitar a reflexionar sobre cómo participamos en la construcción social de la democracia, especialmente en estas elecciones de medio término. La Iglesia nos enseña que la participación política es una forma de servir y construir una comunidad más justa y solidaria.
Aveces, el clima cultural se encuentra impregnado de desconfianza y cansancio hacia la política y sus actores. Sin embargo, la auténtica vocación política, propia de la vocación laical, es un acto de amor cristiano que busca el bien común. Es el compromiso de entregar la vida para crear una sociedad fraterna y justa. En este sentido el Papa León XIV en “Dilexi Te” nos dice: “Hago votos, por lo tanto para que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males de nuestro mundo.” (91)
La práctica política recobra su sentido más profundo cuando busca la unidad y prioriza a las personas más vulnerables, promoviendo intereses que beneficien al conjunto. Como dice el Papa Francisco en “Fratelli Tutti”, y también otros pontífices, trabajar por el bien común y la justicia social es la forma más alta de caridad, cuando la política está al servicio del amor a las personas en todas sus dimensiones, y no sólo de los intereses económicos o tecnológicos.
Francisco también nos enseña que, para hacer un buen trabajo por nuestro pueblo, hay que partir de las necesidades reales y escuchar a los más
vulnerables. La diversidad en la política enriquece y construye una visión más completa del “nosotros”.
El testimonio del Papa ha demostrado que el poder es para servir con amor, cercanía y humildad. Nos anima a ser constructores del bien común,
promoviendo la paz y el respeto, incluso con quienes piensan diferente.
Se aproximan elecciones para elegir diputados y senadores nacionales. Es comprensible que experimentemos cansancio o decepción, pero somos
portadores de una esperanza que debe animarnos a involucrarnos ¡comprometámonos a participar con nuestro voto! Tu compromiso y tu voto son
cimiento de nuestra democracia.
Esta es nuestra oportunidad para dar mayor presencia a nuestra voz en el recinto legislativo y de incidir en el rumbo del país. Te animamos a rezar, informarte y discernir a quiénes votar, conocer sus propuestas partidarias, sus antecedentes cívicos y valores. La enseñanza social de la Iglesia nos recuerda la importancia del valor de toda vida, de la educación, y de la familia como escuela de humanidad. Es necesario que el Congreso de la Nación se vuelva un ámbito de diálogo donde poder superar las heridas sociales de nuestro pueblo.
Que nuestras comunidades sean el espacio de encuentro donde podamos acompañarnos para no caer en el desánimo ni el pesimismo. Que sea desde la vida comunitaria, donde podamos alimentarmos de la fuerza y esperanza evangélica para elegir a quienes mejor representan nuestros valores humanos y cristianos. Sabemos que algunos forman parte de nuestras comunidades, acompañemos su servicio y entrega en esta vocación sublime.
En este año jubilar, también en la política, estamos llamados a ser peregrinos de esperanza. ¡A participar con esperanza! ¡Un fuerte abrazo fraterno!
Secretariado Nacional para los Laicos (SEPLAI) Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos, la Familia y la Juventud
CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA
“Pienso en una sana política, capaz de reformar las instituciones,
coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas,
que permitan superar presiones e inercias viciosas.”
Fratelli Tutti n.º 160
Santa Fe, 12 de septiembre de 2025
Mensaje final · Reforma constitucional de la provincia de Santa Fe
Hemos finalizado un camino que como Iglesia hemos recorrido con compromiso desde fines del año pasado. Desde antes del dictado de la Ley de Necesidad de Reforma, acompañamos este proceso con espíritu de diálogo, escucha y participación activa, ofreciendo nuestra palabra desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.
Hoy, en ocasión del acto oficial de jura de la nueva Constitución Provincial, que marca el cierre de este proceso y la apertura a una nueva etapa, queremos compartir algunas reflexiones. Valoramos especialmente la redacción final del artículo 3, que expresa:
“La Provincia asegura la distinción entre el Estado y el orden religioso y no establece religión oficial. La relación entre el Estado, la Iglesia Católica, las iglesias y los cultos legalmente reconocidos se rige por los principios de autonomía, igualdad, no discriminación, cooperación y neutralidad.”
Esta formulación recoge con claridad varios de los aportes que hemos manifestado como Iglesia. Apreciamos la mención expresa a la Iglesia Católica; representa un gesto de madurez democrática, de reconocimiento institucional y de respeto por una historia compartida con el pueblo santafesino.
El Concilio Vaticano II (1962-1965) afirma con fuerza que “en virtud de la dignidad humana de toda persona, nadie debe ser obligado ni impedido de manifestar sus convicciones en materia de fe” (Dignitatis Humanae, 2).
Los Papas Benedicto XVI y Francisco hablan de «la colaboración constante entre las autoridades civiles y eclesiásticas para el bien de toda la colectividad, permaneciendo cada uno dentro de los límites de sus propias competencias y espacio» y afirman que una sana laicidad «significa mantener la distancia necesaria, la clara distinción y la colaboración indispensable entre la política y la religión […]» (Francisco, 2024)
El Papa Francisco, en su viaje a Córcega expresaba “la necesidad de desarrollar un concepto de laicidad que no sea estático y rígido, sino evolutivo y dinámico, capaz de adaptarse a situaciones diversas o inesperadas, y de promover la colaboración constante entre las autoridades civiles y eclesiásticas para el bien de toda la colectividad, permaneciendo cada uno dentro de los límites de sus propias competencias y espacio”
Desde esta perspectiva, observamos en este artículo una expresión equilibrada, actual y fiel al espíritu de diálogo, autonomía y cooperación que como Iglesia promovemos con las instituciones del Estado. Valoramos que la Constitución visibiliza el lugar que la fe y sus expresiones han tenido, y tienen, en la vida de las comunidades, incluyendo en este sentido lo establecido en el -no modificado- artículo 18 de la nueva carta magna provincial.
Durante este camino, como Iglesia también hemos presentado aportes en tres ejes fundamentales: ecología integral, vida y dignidad humana y organización política. Reconocemos con esperanza que algunos de estos temas han encontrado eco en el texto aprobado: el derecho al agua, al ambiente, los derechos digitales, aspectos de educación, el fortalecimiento del sistema democrático, reconocimiento a pueblos originarios, derechos de personas con discapacidad y medidas de acción positiva para sectores históricamente vulnerados, entre otros.
Valoramos profundamente la presencia activa de tantos fieles católicos, cuyos aportes y voces fueron escuchados. Esa participación, plural y respetuosa, también expresa el camino sinodal que, como Iglesia, estamos llamados a recorrer: caminar juntos, discerniendo con el pueblo, en diálogo con todos.
Estamos convencidos de que fue muy oportuna la apertura a la sociedad civil para la presentación de proyectos y la participación en audiencias públicas. Estos espacios fortalecieron el proceso y enriquecieron el debate con la voz plural del pueblo. Aproximadamente 700 proyectos fueron presentados por personas e instituciones de distintos sectores, reflejando el compromiso democrático y el deseo profundo de aportar al bien común.
Sabemos del esfuerzo y la responsabilidad que implicó llevar adelante esta noble tarea para quienes recibieron del pueblo el mandato de concretar la reforma constitucional. También para sus equipos, asesores, familias y seres queridos, este ha sido un camino exigente y valioso. Hacemos extensivo nuestro reconocimiento a quienes trabajan en la Legislatura provincial y a equipos periodísticos que han acompañado este proceso, cuyo compromiso cotidiano ha sido fundamental. A ustedes, nuestro saludo fraterno y agradecido.
Recordamos con afecto a la convencional electa Alejandra “Locomotora” Oliveras. Su vida fue testimonio de fortaleza y esperanza, aún en medio de las adversidades. Nuestra oración por su eterno descanso, y reiteramos nuestras condolencias a su familia y amistades.
Empieza en nuestra amada Provincia de Santa Fe un nuevo capítulo institucional, una oportunidad para seguir construyendo una sociedad más justa, fraterna y participativa. Comienza ahora el tiempo de la entrada en vigencia de este nuevo texto, sancionar nueva normativa, organizar y reorganizar estructuras y abrir caminos concretos que hagan vida el texto aprobado. En este nuevo capítulo, la Iglesia Católica reafirma su compromiso con el pueblo santafesino.
Invitamos a actores sociales, políticos y comunitarios a seguir cultivando juntos una cultura del encuentro, en la que nadie quede afuera y todos, todos, todos puedan aportar al bien común.
Seguiremos caminando, con humildad y esperanza, al servicio del bien común, promoviendo la dignidad de cada persona y acompañando con alegría la vida de nuestras comunidades.
Mons. Pedro Torres, obispo de Rafaela Mons. Ángel José Macín, obispo de Reconquista Mons. Eduardo Martín, arzobispo de Rosario Mons. Ernesto Fernández, obispo auxiliar de Rosario Mons. Sergio Alfredo Fenoy, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz Mons. Matías Vecino, obispo auxiliar de Santa Fe de la Vera Cruz Mons. Han Lim Moon, obispo de Venado Tuerto Equipo Interdiocesano · Reforma Constitucional
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